logo pulso
PSL Logo

PURO CUENTO

Por Redacción

Marzo 13, 2026 03:00 a.m.

A

Hubo un tiempo, en mis primeros 20´s, en el que recibía correos electrónicos de mi amiga Thelma. En ellos me hablaba de sus días, lo bien o mal que iban, me hablaba también del amor, de su nuevo trabajo o del calor que hacía en Monterrey. A Thelma solo la he visto dos veces en mi vida. Hace un par de semanas, depurando mi arcaico Hotmail, me encontré con ellos y no pude evitar pensar en cómo el vínculo de la amistad puede ser tan frágil y, al mismo tiempo, tan flexible. Thelma sigue siendo mi amiga, aunque ya no intercambiamos correos. Nuestra amistad mutó a intercambiar likes y mensajes esporádicos, a sabiendas (creo) de que nos tenemos a pesar 

de la distancia y que estamos ahí para cualquier cosa. Ya saben, lo que siempre se dice.

Yo sí extraño ver a mis amigos. Estoy cansado/triste/roto de cancelaciones de último minuto, mensajes en visto y ausencias.

Siempre he sido una persona ansiosa.pesimista.catastrófica.orgullosa., no tengo reparo en decirlo, pero me considero un buen amigo. Entonces, ¿por qué mis amigos no quieren verme? Podrían ser los tiempos que vivimos en los que salir a la calle representa un peligro constante, o que simplemente las dinámicas sociales han dado un giro que cada vez más conducen a lo individual. También, pienso, puede deberse al ritmo de vida en el que el tiempo de gozo es mínimo. Despertarse, desayunar, trabajar, horas en el transporte público, cocinar, comer, cenar y si queda tiempo; ser amigo, contestar un whatsapp, ir al gimnasio. Todo eso se multiplica si tus amigos tienen hijos.

¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí


Tal vez sea solo una idea momentánea, pero después pienso que las amistades más largas que tengo son de hace unos quince años y no puedo evitar pensar en lo poco que realmente nos vemos. No tengo idea de qué se trata tu trabajo, ni hablar de tu salario, si aún viven tus papás. Ya no sé qué esperas del amor, si la carrera que elegiste te sigue gustando como cuando te aceptaron el a universidad. Es más, en mi cabeza, te sigues escuchando las mismas bandas que me enseñaste mientras tomábamos el camión Ruta 2.

No sé qué sea esto, pero se acerca a un llamado a la gente que quiero, que me quiere o me quiso por lo que fui. Podemos vernos algún día, saben dónde vivo (¿o no?).

ADONAI URESTI