Cuentología
"SABER GUARDAR UN SECRETO"

Resumen
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Preguntas y respuestas
Que te confiaron no es un favor que haces, es el costo MÍNIMO de tu propia decencia."
Y es que cuando alguien te confía un secreto no te está entregando una historia. Te está entregando su pecho abierto.
Te está diciendo: aquí duele, aquí tengo miedo, aquí me equivoqué, aquí todavía amo, aquí no he podido sanar.
¡Y te lo pone en las manos temblando, confiando en que tú no vas a convertir su vulnerabilidad en un chisme, en una moneda de cambio, en una anécdota para caer bien.
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Guardar un secreto no te hace noble, te hace humano. Es lo mínimo. Es el suelo, no el techo.
Vivimos en un mundo que aplaude al que cuenta primero, al que revela, al que filtra. Donde la lealtad parece un favor extraordinario que debe agradecerse con lágrimas. Pero no. La lealtad no es un premio, es una obligación silenciosa con tu propia conciencia.
Porque un secreto no se guarda con la boca cerrada, se guarda con el alma quieta. Se guarda cuando no lo usas para vengarte, cuando no lo dejas caer a medias en una conversación para sentirte importante, cuando no lo transformas en consejo no pedido.
La decencia no hace ruido. No publica, no presume, no traiciona. Simplemente se queda. Como un guardián a la puerta de un templo ajeno.
Si alguien te confió su sombra, no la ilumines frente a todos. Si alguien te prestó su llave, no hagas copias.
Al final, la forma en que cuidas lo que te contaron cuando nadie te está mirando, es la forma exacta en que te cuidas a ti mismo. Y quien no entiende eso, no falló como amigo.
Falló como persona.
*D. R © Cale Agundis
IG.- @CaleAgundisescritora
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