logo pulso
PSL Logo

CUERPO, MATERIA Y TERRITORIO

En Ser de tierra, Ana Gómez explora la cerámica como técnica y forma de pensamiento

Por Estrella Govea PULSO

Abril 27, 2026 03:00 a.m.

A

Galeria

Ser de tierra, de Ana Gómez, se presenta en la Galería 1 del Museo Universitario (MUINI) como un espacio donde el proceso es visible.

El barro aparece en distintos estado, hay piezas terminadas, pero también materia en transformación, como si la exposición estuviera en constante devenir.

En ella se despliega es una investigación de alrededor de cinco años, en la que la artista ha explorado la cerámica como técnica y forma de pensamiento.

ESCUCHAR AL BARRO

¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí


Uno de los ejes centrales del trabajo de Gómez es la relación con el material donde su práctica parte de la escucha. La artista entiende la arcilla como una materia viva, con su propio ritmo y comportamiento.

A lo largo de su trayectoria de más de tres décadas, su relación con el barro ha cambiado, de intentar dominarlo, a observarlo y permitir que sus cualidades se manifiesten.

Esta postura se traduce en la exposición en una diversidad de estados materiales: desde dibujos realizados con barro líquido hasta piezas que evidencian procesos de secado, contracción o craquelado. Incluso la materia sin transformar como el terrón, polvo y masa ocupa un lugar dentro del montaje, enfatizando que el barro no es solo un medio, sino un lenguaje en sí mismo.

DEL MOLDE AL CUERPO

El proyecto inició con una pregunta: por qué ciertas formas son reconocidas como cuerpos y otras como simples contenedores. En la cerámica, el molde suele ser invisible, una herramienta que desaparece tras el objeto final.

A partir de esta inquietud, Gómez comenzó a replantear el lugar del molde y de las formas residuales. Con el tiempo, esta investigación se desplazó hacia un terreno más amplio, donde el cuerpo y el espacio se entrelazan.

La artista parte de una idea clave, en la que el cuerpo es una forma y el espacio es lo que lo contiene, entonces ambos pueden entenderse como parte de un

 mismo sistema.

Esta reflexión atraviesa toda la exposición y se materializa en piezas que juegan con el interior y el exterior, el lleno y el vacío, lo contenido y lo que contiene.

DIVERSIDAD MATERIAL

Radicada en San Miguel de Allende, Gómez trabaja con arcillas provenientes del contexto local, muchas de ellas obtenidas o compartidas por artesanos de la región. Cada barro tiene una procedencia específica y es nombrado en función de quien lo proporcionó. 

La exposición incorpora esta diversidad material como parte de su discurso. Las variaciones de color, textura y comportamiento evidencian no solo diferencias técnicas, sino también geográficas y culturales.

El barro, en este sentido, funciona como un archivo del territorio. La artista conecta su trabajo con procesos geológicos, como la erosión de piedra volcánica que da origen a la arcilla y con dinámicas productivas locales, como la industria del tabique. Así, lo que se presenta en sala remite tanto al paisaje como a las historias que lo atraviesan.

Otro de los núcleos importantes de Ser de tierra es la resignificación del residuo. Fragmentos que normalmente serían descartados en un taller cerámico se convierten aquí en el punto de partida de nuevas piezas.

Al observar estos sobrantes, cortes y excedentes la artista identifica en ellos formas autónomas: pequeñas geografías, estructuras inesperadas. Este gesto desplaza la idea de error y lo convierte en una posibilidad.

CUIDADO, TIEMPO Y CRIANZA

La práctica de Gómez es atravesada por la experiencia del cuidado. Durante años, su taller convivió con su espacio doméstico, lo que generó un cruce constante entre la producción artística y la crianza.

Lejos de ser ámbitos separados, ambas dimensiones se influyen mutuamente. La artista describe este vínculo como una "polinización": una relación en la que el cuidado transforma la manera de trabajar la materia.

La cerámica, al igual que la crianza, exige tiempo, atención y paciencia. Preparar el barro, esperar su secado, controlar su cocción son procesos que responden a una temporalidad distinta a la del ritmo contemporáneo. Así la exposición también propone un espacio para observar, para reconectar con procesos más lentos y con lo aparentemente mínimo.

SER PARTE DEL PAISAJE

La relación entre cuerpo y territorio alcanza uno de sus puntos más claros en el video Tierra 1. En esta pieza, Ana se inserta físicamente en el paisaje, cavando en la tierra hasta ocupar ese espacio con su propio cuerpo. Este gesto sintetiza el eje conceptual de la exposición: entender que no estamos separados del entorno, sino que somos parte de él.

Curada por Janila Castañeda, Ser de tierra genera distintas líneas en un recorrido que invita a la observación y a la experiencia sensorial.

La exposición abre preguntas sobre cómo es la relación con la materia, el tiempo y el territorio.

La muestra estará disponible en el MUINI hasta el 30 de mayo de 2026.