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Interapas, LA optimista

Por Jaime Hernández

Septiembre 20, 2026 03:00 a.m.

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Interapas, LA optimista
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      A nueve meses de iniciado el año, el Interapas hizo público su Plan Estratégico de Desarrollo 2026. Apareció publicado el pasado viernes 18 en el Periódico Oficial del Estado.

      Se trata del mapa de estrategias que el organismo proyecta para ofrecer un mejor servicio, que también identifica los desafíos, los riesgos y la problemática que enfrenta el propósito primario del plan: lograr un uso eficiente del agua.

      El documento esboza un panorama difícil, generado por una combinación de factores: escasez de agua, dificultades financieras, infraestructura obsoleta y el crecimiento de la población. 

      Aun así, el Interapas se muestra optimista, pues elabora un proyecto que considera viable, con metas alcanzables.  

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      Pero quizá se muestra demasiado optimista. Porque el documento deja de lado dos situaciones que afectan el escenario planteado por el organismo. Uno es grave; el otro amenaza la existencia misma del Interapas.

      Sobre el primero, en ninguna de las 57 páginas que integran el plan se menciona al acueducto ni a su largo rosario de fallas, que en estos días alcanza ya las 75 desde 2021, según el propio organismo. En ese lapso, ha sumado 617 días, casi dos años, sin cumplir el propósito para el que fue creado y por el que la concesionaria cobra millones de pesos.

      Pero el plan no alude a él en lo absoluto, pese a que las constantes fallas estructurales del acueducto han sido el principal detonante de la escasez crítica en una buena parte de la Zona Metropolitana, en especial de la capital, y la crisis operativa de Interapas en los últimos años.

      Ignorar la vulnerabilidad que representa El Realito, los costos de reparación, la complejidad de rescindir el contrato o las estrategias de contingencia exclusivas para suplir su abasto, deja el plan desconectado de la crisis más tangible que viven los potosinos.

      La amenaza existencial del Interapas, que tampoco se menciona en el documento, tiene un origen político.

      No hay un conteo de las veces que el gallardismo, ya sea en boca de la alcaldía de Soledad, la bancada del Partido Verde Ecologista de México en el Congreso local, la Comisión Estatal del Agua o del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, ha anunciado la separación del vecino municipio del Interapas, pero podría igualar a la cifra de días que ha dejado de operar El Realito.

      Pozos, como una creación gallardista, también podría cortar uno de los últimos lazos que unen al nuevo municipio con la capital.

      Pero toda esa palabrería no ha sido concretada y el Interapas mantiene su conformación original. Lo que no garantiza que uno de estos días, el gallardismo cumpla su amenaza.  

      La politización del agua, verdadero fondo de este conflicto, y la constante amenaza de que Soledad de Graciano Sánchez se separe del organismo metropolitano representan el mayor riesgo de viabilidad institucional y financiera para Interapas

      Al no incluir un apartado de "Gestión de Riesgos Político-Institucionales" que prevea la posible fractura del organismo y la pérdida de ingresos y padrón que Soledad representa, el Plan Estratégico 2026 se perfila como un documento excesivamente optimista que ignora la inestabilidad política que rodea la gestión del agua en el estado.

      Sin embargo, el plan asume la permanencia de Soledad, proyectando su expansión demográfica y articulando sus estrategias con el Plan Municipal de Desarrollo de dicho municipio

      Quizá este 2026, la secesión soledense no se concrete, pero su omisión en el plan parece un yerro muy grave.

      Eso por lo que toca a los temas que omite el documento. Lo que sí expone es la urgencia de transitar de un modelo de gestión reactivo y fragmentado hacia una gobernanza preventiva e integral

      Para justificar ese enfoque, el Interapas señala varias alertas rojas, todas serias.

      Reporta un grave déficit del acuífero de San Luis, principal fuente subterránea de abasto. El indicador toma en cuenta la recarga generada por las lluvias y la extracción que se hace de ella a través de pozos.

      Si el documento alertó que los últimos tres años han sido los de menor caída de lluvias, no es difícil adivinar el resultado.

      Se reporta una extracción de 137.7 de hectómetros cúbicos (uno equivale a un millón de metros cúbicos) frente a una recarga de solo 78.1 hectómetros cúbicos.

      El déficit que enfrenta la Zona Metropolitana es de 59.6 hectómetros cúbicos.

      El documento no duda en reconocer que su zona de influencia es escenario de una crisis climática.

      Reconoce una profunda alteración del ciclo hídrico, destacando que el año 2024 registró un mínimo histórico reciente de precipitación con apenas 43.8 milímetros. 

      Es decir, hay poca agua frente a un incremento de consumidore. En la proyección poblacional para el mediano plazo, que ubica en 2040, el Interapas calcula un incremento sostenido que alcanzará 1.61 millones de habitantes, lo que aumentará drásticamente la presión sobre la infraestructura. 

      ¿Con qué cuenta el organismo para abordar la cuestión del agua en la Zona Metropolitana

      El documento presenta un diagnóstico realizado por el propio organismo, en el que la autocrítica no está ausente, que presume entre sus fortalezas la articulación institucional con diversos planes y normas, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Agenda 2030), el Plan Nacional Hídrico y los Planes de Desarrollo Estatal y Municipales, incluyendo la integración de Villa de Pozos, aunque sigue sin tener en cuenta que ni este podría integrarse ni que Soledad podría escindirse.

      También establece el reconocimiento formal de la necesidad de modernizar tecnológicamente la red a través de telemetría y sectorización para reducir la dependencia de la extracción de pozos

      No parece mucho ante los focos rojos operativos de la dependencia. El primero es una infraestructura obsoleta, que genera un índice de fugas alarmante. 

      La consecuencia es un alto nivel de Agua No Contabilizada (ANC) y fallas constantes.

      El estudio señala que el Interapas tiene detectados 157 puntos vulnerables en la red que requieren intervención urgente. 

      El organismo también padece una seria obsolescencia comercial, pues más del 50% de los medidores instalados tienen más de 20 años de antigüedad, lo que propicia fugas, tomas irregulares y un déficit en la facturación. 

      La autocrítica se observa en admisiones como la de que la ciudadanía no confía en el organismo que le abastece de agua. El Interapas reconoce que tiene una imagen pública deteriorada, con una comunicación institucional deficiente que debilita el vínculo con los usuarios. 

      Lo más grave está en los dineros, algo que no es una novedad. En el plan, se establece que el organismo padece un déficit financiero estructural, donde los ingresos propios son insuficientes para cubrir la operación, el mantenimiento (el cual es meramente reactivo) y la inversión. 

      Al Congreso del estado, el plan lo menciona sólo dos veces. Ninguna está vinculada con el calvario que implica para el Interapas la negociación anual de las tarifas a los usuarios.

      Con un gallardismo hostil controlando el Legislativo, la esperanza de que se autorice un incremento es nula, entre el tradicional temor de asumir el costo político de una decisión de esa naturaleza y la expresa voluntad del PVEM de quitarle al Interapas cualquier oportunidad de avanzar.

      Con todo, las metas establecidas en el plan, como sectorizar el 40 por ciento de la red prioritaria, reducir el agua no contabilizada entre 10 y 15 por ciento, y regularizar el 30 por ciento de las tomas irregulares son técnicamente correctas.

      Sin embargo, en un escenario actual, se aprecian de baja viabilidad a corto plazo si no se resuelve primero la escasez de recursos que ha arrastrado el organismo. 

      El plan depende enteramente de lograr la "autosuficiencia financiera" mediante la reingeniería comercial. Sin un rescate financiero externo, estatal, federal o incluso de la iniciativa privada o un ajuste tarifario drástico, los ingresos propios actuales no permitirán el fondeo del plan, lo que lo convertiría en solo un montón de hojas que no van a solucionar nada.

      Y ante esa realidad, no hay optimismo que valga