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CÓMO ARRUINAMOS A NUESTROS PERRITOS

Por Christian González Del Carpio.

Marzo 30, 2026 03:00 a.m.

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CÓMO ARRUINAMOS A NUESTROS PERRITOS

Todos los seres vivos actuales, venimos de una larga cadena de antepasados. Millones de generaciones, de padres e hijos parecidos, pero algo diferentes, donde cada quien tuvo que sobrevivir y reproducirse exitosamente como pudo en un mundo hostil lleno de peligros. En los individuos de cada generación aparecen características ligeramente diferentes a las de sus padres, un color adecuado de piel para camuflarse y ver sin ser visto, una mejor oxigenación con su sangre y cansarse menos, visión más aguda o mayor velocidad de reacción. La vida y su evolución tienen la magia de crear organismos maravillosamente más complejos cada vez.

Los cerebros también evolucionaron ante las duras pruebas que presentaba la vida en la Tierra. Aparecían nuevas conexiones en las neuronas, como si fueran nuevos programas o algoritmos; las que provocaban deseos, miedos, amor, curiosidad, valor... y en muchas especies se desarrollaron comportamientos complejos, como el sentido de individualidad y sentimientos. 

Los lobos se asociaron en grupos que les daban seguridad y facilidad de cazar animales más grandes. Parecían que dominarían el mundo con su inteligencia, capacidades y lealtad a la manada. No obstante, encontraron a las tribus primitivas de humanos, que con sus armas y trampas empezaban a distribuirse exitosamente por los continentes.

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? Los lobos (Canis lupus) evolucionaron conductas de grupo, valor, lealtad y coordinación entre sus miembros, así podían cazar presas mucho más fuertes y grandes que ellos. 

 

Ocurrió que humanos y lobos se asociaron hace 30,000 años aprovechando las capacidades de cada especie para sobrevivir, (Simbiosis) Los hombres se aprovecharon bien de esta sociedad proliferando en muchos medios, pero al final desconocieron la lealtad implícita en este pacto. Esta interesante relación simbiótica se convirtió en domesticación útil y los lobos amigos se convirtieron en mascotas, su reproducción fue controlada por sus antes compañeros y socios humanos, la selección natural se convirtió en artificial, pues se buscarón características beneficiosas para nuestra especie dominante, que resultó desleal e interesada. Es más, se empezaron a buscar características curiosas, tiernas, divertidas. Esto podría considerarse traición de un pacto no escrito, que denigro a ambas especies.     

A pesar de los lamentables abusos y errores de esta antigua sociedad entre dos especies, aun podemos hacer felices a nuestros deformados lobos realizando acciones que los emocionen y satisfagan algo en su interior, que piensa que todavía estamos en el mundo primitivo lleno de aventuras. Pero que podemos simularlo con juegos divertidos o paseos. 

? Hemos convertido a nuestro antiguo compañero de cacerías, en juguetes, objetos divertidos, tiernos. Sin embargo, sus poderosos instintos de grupo y lealtad y valor continúan aún en su pequeño cerebro. 

? La selección artificial para criar y vender razas de moda llega a indecibles crueldades; los Pug tienen una severa e incapacitante deformación del maxilar superior.

Ninguna autoridad siquiera comenta lo absurdo del caso.  

? En generaciones sucesivas, los animales evolucionamos formas para adaptarnos al medio. Evolucionan órganos, fisiologías y áreas cerebrales con nuevas conductas adaptativas.

Los perritos se emocionan con los paseos, como cuando la manada salía a cazar venados. Necesitan correr libres por el campo, explorar, olfatear buscando un rastro.  

Toda mascota no debe ser tratada como cosa o juguete que solo requiere comida, necesita respeto y dignidad pues posee sentimientos, emociones, individualidad. Tampoco debe mimarse como si fuera un niño humano; esto podría crear dependencia y gran depresión por la ausencia o indiferencia de quien ellos consideran un importante pariente de su manada. 

Deben hacerse campañas de concientización, que personalicen a todo animalito como individuo, en lugar de cosificarlo. Generar empatía y comprensión acerca de las necesidades del animal, empezando por las cinco libertades mínimas que debe cumplir cada tutor o "dueño", que adopte una mascota. Debe ser consciente que va a cuidar a un individuo de otra especie hasta el término de su vida, garantizando salud y dignidad. Los animales no son juguetes ni modas.

Esta selección artificial de animales con características para nuestra conveniencia ha dañado a muchas otras especies, como vacas, ovejas, caballos, puercos, etc. Especies sacadas de su entorno original, deformadas físicamente y olvidando su comportamiento y necesidades psicológicas por ignorancia.

Internacionalmente están determinadas cinco libertades para el bienestar animal que garantizan un trato digno, cubriendo necesidades físicas y mentales básicas. Todo animalito debe estar: 

1. Libre de hambre y sed, garantizado una buena nutrición.

2. Libre de incomodidad, en condiciones de clima, protegido del calor, el frio, la lluvia, etc. 

 3. Libre de dolor, lesiones o enfermedades. 

 4. Libre para expresar su comportamiento natural, todo tutor debe cubrir las necesidades de espacio, esparcimiento, sin humanizar ni alentar un comportamiento no acorde con el animal. 

5. Libre de temor y estrés. (Educar no es golpear, ni castigar).  

Existen instituciones gubernamentales con enormes presupuestos para proteger y trabajar por el bienestar de todas las especies, debemos fiscalizar sus funciones y resultados. Grandes poblaciones faunísticas van desapareciendo de regiones enteras sin que se tenga datos sobre la eficiencia de su gestión y objetivos a cumplir.  

Nosotros mismos tenemos instintos primitivos, evolucionados en las llanuras de África, en nuestras tribus ancestrales. Las realidades imaginarias, con las que se pudo convencer a los miembros de sociedades tribales para que construyeran pirámides y colaboraran para formar una civilización, al mismo tiempo nos metieron en un zoológico seguro y lleno de comodidades exageradas, creado por nosotros mismos, cómodo, pero contradictorio contra los mismos instintos que nos hicieron sobrevivir tuvieron que doblegarse ante las reglas de la realidad imaginaria de la civilización, gobierno, filosofía y religión en que nos ha tocado vivir.