¿CÓMO PIENSAN LAS PLANTAS?

Hablando de seres vivos, inteligentes, sintientes, como nosotros los animales. ¿Podrían acaso las plantas también comunicarse, contar con números, sentir dolor, aprender, tener memoria?
Para sobrevivir en un mundo tan dinámico y cambiante como el nuestro, todos los seres deben, de algún modo, procesar información de su ambiente, pensar para tomar decisiones. Las plantas no lo hacen con neuronas claro; no poseen cerebro, o sistema nervioso, ni energías u ondas misteriosas. Los vegetales piensan de un modo diferente; utilizan señales químicas en la savia que viajan por tallos y hojas, (como las hormonas lo hacen en nuestra sangre), en una técnica evolucionada hace 400 millones de años resultando en un tipo de inteligencia similar a la nuestra, ¡Incluso usando los mismos genes! No olvidemos que compartimos aproximadamente 50% de genes con nuestros primos los vegetales. Al igual que por nuestras venas fluyen, oxigeno, hormonas y nutrientes, entre los vasos capilares de las plantas (Floema) y las células vegetales fluye savia que transporta nutrientes, auxinas (hormonas vegetales) y iones de calcio que funcionan como trasmisores de señales. Por ejemplo, cuando podamos el pasto, ese olor característico es ASM un aminoácido conocido como glutamato, una señal química de alarma para otras hojas de pasto, que se preparan deteniendo sus procesos para almacenar nutrientes y volver a crecer.
? Los girasoles Helianthus annuus siguen al Sol durante todo el día. De noche su movimiento se invierte hacia el Este por donde saldrá el Sol la mañana siguiente.
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? Las células vegetales poseen cloroplastos, que obtienen energía de la luz del Sol por fotosíntesis.
Los Girasoles flexionan los tallos y cálices de sus flores para enfrentar al Sol durante todo el día y ser visibles desde lejos a los polinizadores. Lo sorprendente es que durante la noche se mueven al revés para apuntar a donde piensan aparecerá el astro al amanecer siguiente. No es un acto reflejo, el girasol recuerda por donde amanece, posee un ciclo circadiano genéticamente controlado, igual al nuestro; afirma el estudio de Stacy Halmer U. de Califoria, Davis, de 2016.
La Venus Atrapamoscas es una plantita depredadora que debe decidir, según las circunstancias, cuándo atacar. Para identificar si lo que cayo entre sus hojas trampa es un insecto y no una hojita o gota de agua; posee unos pelos receptores de movimiento, ¡Estos son originados por el mismo gen que los vellos del nuestro oído interno! También cuenta con un cronometro químico en sus células con el cual la Venus Atrapamoscas sabe exactamente cuánto tiempo pasa entre dos estímulos seguidos. Si ocurren en dos segundos, cierra su trampa dentada. Sin embargo, la plantita depredadora aún sigue contando, para estar segura, si el supuesto insecto trata de escapar y sus receptores captan más movimiento, en los siguientes 10 segundos, ahora si segrega un costoso jugo digestivo y comienza a digerir al pobre insecto a gusto.
? La Venus Atrapa Moscas es una planta carnívora que atrapa y digiere insectos. Sus hojas trampa se activan o desactivan en una serie de procedimientos coordinados por un preciso reloj interno.
La Cuscuta sp. Es una planta "vampiro" que caza jitomates. Cuando germina su semilla, no le salen hojas, solo brota un tallo largo como zarcillo o tentáculo, con receptores de olor para ubicar a su presa vegetal, se le enreda y le clava sus agudas raíces con las que absorbe su savia. Si su víctima está muy débil o marchita, se retira, crece en sentido contrario y sigue buscando. Quizás la inteligencia depredadora ya existía antes que las mismas neuronas. Comenta la investigadora Rhina Hedrick de la Univ. De Gersburg. En Internet existen diversos trabajos al respecto que sugerimos revisar.
? La Cuscuta sp. Planta parasita del jitomate, papa, cebolla, alfalfa, etc., especies a las que detecta por su olor como todo un depredador vegetal.
No obstante, las maravillas descubiertas en las plantas, parece que las despreciamos, no hay difusión de estos trabajos y hallazgos en el mundo de la botánica.
En el campo del altiplano ocurre lo mismo, sin consciencia ni vigilancia de autoridades, los campesinos, con una política de auto saqueo, han deforestado el desierto de Bisnagas, Agave lechuguilla, Peyote y otras cactáceas, para venderlas; sin tocar el tema de la caza y el comercio de animales silvestres. Al final en la Ciudad las plantas mueren por desconocimiento de la gente citadina y los viveros. Ahora, el antes tan fértil campo potosino esta devastado.
De igual modo, nuestros parques y jardines urbanos se las encargamos a las peores personas, cuya ignorancia en botánica solo es sobrepasada por su interés a obtener dinero fácil. En nuestra Ciudad se practica una poda brutal de árboles, hasta que el árbol muere o es invadido por enfermedades. Los nidos de aves en las ramas no le importan a nadie, los polluelos caen al asfalto mientras las madres revolotean tratando de salvarlos sin poder hacer nada. Nuestros camellones tienen el suelo compactado donde no penetra la lluvia, ni el escaso riego con pipas; sin tuzas ni lombrices que aflojen el suelo, se agrava la terrible deforestación urbana; justamente cuando más necesitamos a los árboles para protegernos del Sol y el calor; solo nos van quedando miles de troncos y tocones secos como mudos testigos del descuido. Debemos recuperar la consciencia por proteger nuestro patrimonio ecológico urbano, las autoridades deben hacer campañas de concientización, reforestación y cuidadoso seguimiento de la misma. Se deben cuidar no solo las plantas, también las aves urbanas como las aliblancas, tortolitas conguitas, zanates, gorriones, exigir a las autoridades e instituciones responsables que cumplan su función; de lo contrario los niños y jóvenes potosinos pronto se acostumbraran a ver paisajes sin naturaleza; solo anuncios, cables negros en los postes, cemento resquebrajado y asfalto con hoyos.
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