Divergencia entre Banxico y la Fed
Resumen
Destacados
Preguntas y respuestas
Todo apunta a que la política monetaria de Banxico y la Fed podría empezar a desacoplarse. Por un lado, después de su subida de tasas en septiembre, la Fed ha señalado nuevas alzas en los siguientes meses. Banxico, por otra parte, mantuvo su tasa en 6.5% y en sus minutas abrió la puerta para futuros recortes. ¿Estamos ante algo que nunca había sucedido?
No. De hecho, hay un par de antecedentes en los últimos 26 años de un desacople monetario similar. El primero en 2008, en los albores de la Gran Crisis Financiera, la Fed bajaba tasas mientras Banxico las subía. El segundo fue en 2005 y 2006, cuando Banxico, usando el corto, decidió relajar su postura durante un ciclo de alzas estadounidense. Si bien lo que está pasando hoy es una situación excepcional, no es inédita.
La explicación está en los ciclos inflacionarios. En lo que va del año, la inflación subyacente estadounidense se ha mantenido pegajosamente alrededor del 2.6% anual, mientras que la mexicana ha descendido mes a mes de 4.5% a 3.8%.
Puntualmente veo dos factores capaces de empujar a Banxico a resincronizarse con la Fed. El primero sería un cambio sostenido en la tendencia de la inflación subyacente. No solo un mal dato, sino un cambio de tendencia. Si esto llegase a pasar, se debilitaría el principal argumento para mantener la pausa o discutir recortes.
¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí
El segundo sería una depreciación desordenada del peso. No cualquier subida del dólar obliga a subir tasas, pero un movimiento abrupto que contamine precios y expectativas sí podría cambiar el diagnóstico. Hoy la diferencia de tasas entre ambos países es de 2.5% y podría estrecharse más. Si bien un menor diferencial de tasas no provoca automáticamente una crisis cambiaria, podría llegar a reducir el margen frente a episodios de volatilidad, orillando a Banxico a actuar para intentar revertir la tendencia.
Mientras ninguno de estos dos factores se materialice, mi escenario es que Banxico conservará una trayectoria propia. Eso no garantiza recortes, pero sí permite que su siguiente movimiento no tenga que copiar al de la Reserva Federal. A esta tesis se suma el relevo en la Junta de Gobierno. Jonathan Heath, su integrante más restrictivo, termina su mandato en diciembre y no puede ser reelegido por el límite legal de edad. Su salida retira del debate a la voz más insistente contra una relajación prematura. Si bien aún no hay candidatos para sustituirlo, me parece probable que su reemplazo tenga un sesgo más favorable a bajar tasas, reforzando la opinión de la mayoría de los miembros.
Al final, la independencia monetaria no consiste en llevarle la contraria a la Fed, sino en responder a nuestra propia inflación. Banxico puede tomar otro camino, pero lo que no debe hacer es aferrarse a él si cambian las condiciones. En ese sentido, si Banxico ve una ventana para bajar la tasa, la tomará. Sin embargo, si dichas condiciones cambian, no dudo que harán lo correcto y se resincronizarán con la Fed.
(Director de Inversiones en Franklin Templeton México)









