Ecos del pasado
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La célebre película "El séptimo sello", del director sueco Ingmar Bergman, está ambientada en algún lugar de Europa durante la epidemia de peste bubónica del siglo XIV. Esta epidemia, como sabemos, causó una enorme devastación en la población europea. La película tiene como protagonista a un caballero sueco recién regresado de una cruzada. En esos momentos, el caballero pasaba por una profunda crisis existencial, pues pensaba que la misión en Tierra Santa no había resultado como lo planeó y que tenía que encontrarle un sentido, no solamente a la vida, sino también a la muerte. En estas circunstancias se encontró con la muerte, a la que envalentonado retó a una partida de ajedrez: si perdía, podía llevárselo inmediatamente; de otro modo, tendría que darle más tiempo entre los vivos para continuar con su búsqueda del sentido de la vida y de la muerte.
La película describe, según la visión de Bergman, el ambiente tétrico que vivía Europa, acechada por una enfermedad para la cual no había una defensa efectiva al no conocerse los mecanismos de infección. En una escena, una mujer joven es quemada en la hoguera, acusada de tener relaciones con el diablo y ser por tanto causante de la epidemia. En otra escena, irrumpen un grupo de flagelantes siendo azotados con látigos, algunos de ellos arrastrando pesadas cruces y cristos crucificados con rostros de agonía. Todo esto, como otro modo de combatir la epidemia.
Como nos explican los expertos, la peste bubónica es una enfermedad causada por la bacteria "Yersinia pestis". En el caso de la pandemia del siglo XIV, se cree que ingresó a Europa a través de puertos del Mediterráneo desde la región del mar Negro. La bacteria fue transportada por vía marítima en ratas infectadas que viajaban en los barcos mercantes. El principal puente de transmisión entre las ratas y los seres humanos fueron las pulgas que parasitaban a estos roedores, las cuales adquirían la bacteria al picarlos y posteriormente la transmitían a las personas mediante sus picaduras. Los análisis genéticos encuentran que la bacteria "Yersinia pestis" se originó en Asia Central y de ahí se diseminó hacia Europa siguiendo la Ruta de la seda.
Los historiadores estiman que entre el 30 por ciento y el 60 por ciento de la población europea murió por la epidemia de peste bubónica del siglo XIV; y en este sentido, dicha pandemia es la más mortífera de la historia. No es, sin embargo, la única, y otras epidemias notables son la Plaga de Justiniano, que asoló al Imperio Bizantino en el siglo VI, y, más recientemente, la pandemia de peste de China y la India iniciada en el siglo XIX. Por otro lado, dado que las vías de trasmisión de la bacteria son ratas y pulgas, las epidemias de peste se han asociado al hacinamiento urbano y la falta de higiene. Esta creencia, sin embargo, es desmentida por un artículo aparecido este pasado 17 de junio en la revista "Nature", publicado por un grupo de investigadores encabezado por Ruairhid MacLeod de la Universidad de Copenhague.
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En su artículo, MacLeod y colaboradores encuentran evidencias de dos brotes de "Yersinia pestis" hace 5,500 años en una población de cazadores-recolectores en una región cerca del lago Baikal en Siberia. Analizando los restos de 42 individuos enterrados en cuatro cementerios, los investigadores encontraron ADN de "Yersinia pestis" en 18 de ellos, una proporción muy alta que los hace pensar que todas las víctimas murieron de peste bubónica. Esto, dada la degradación que sufre el ADN con el tiempo que puede dificultar su identificación. Encontraron, además, victimas de una misma familia que murieron simultáneamente, lo que es consistente con una propagación de humano a humano. Es el caso de tres niñas, dos hermanas y una prima, la más pequeña de 4 o 5 años y la mayor de 9 años.
Así, MacLeod y colaboradores encuentran brotes de "Yersinia pestis" en cazadores-recolectores anteriores a los brotes ocurridos una vez que crecieron los tamaños de las comunidades con el desarrollo de la agricultura. De acuerdo con los autores: "Nuestros hallazgos demuestran que los primeros brotes conocidos de peste ocurrieron en cazadores-recolectores prehistóricos siglos antes de que se observaran infecciones en agricultores neolíticos. Estos brotes probablemente fueron el resultado de la transmisión zoonótica desde poblaciones de marmotas salvajes en el lago Baikal."
De este modo, la epidemia de peste bubónica no necesitó en un principio de hacinamientos, ni de ratas y pulgas para propagarse, y lo podía hacer, con la misma letalidad, por trasmisión directa de humano a humano. Como apuntan MacLeod y colaboradores: "El hecho de que estos brotes ocurran en grupos relativamente pequeños y móviles de cazadores-recolectores prehistóricos subraya que el aumento de la densidad de población, la domesticación de animales y los cambios en el estilo de vida resultantes de la transición neolítica no son condiciones necesarias para brotes zoonóticos significativos."
Así, los horrores de la peste retratados por Bergman en "El séptimo sello" no son exclusivos del hacinamiento urbano y la falta de higiene. De hecho, de acuerdo con MacLeod y colaboradores, también ocurrieron en Siberia hace 5,500 años. No queda claro, sin embargo, si los cazadores-recolectores también podrían haber tenido dudas existenciales.



