Familia y escuela Capítulo 319: De vuelta al aprendizaje significativo
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Después de la década de 1970, el mundo educativo y formativo, tanto en escuelas y los sistemas de los cuales dependían, como en el contenido de los grandes discursos y documentos oficiales, se comenzaron a llenar infaltablemente de conceptos, para la fecha innovadores, que mostraban otras rutas posibles para el enseñar y el aprender, intentando alejarse nuevamente de las formas discursivas tradicionales, en las cuales alguien al frente dictaba una clase y enfrente alguien escuchaba, almacenaba conocimientos y los regresaba, tal cual, mediante un examen teórico.
Es así como "desde los cielos" bajaban nuevamente modelos teóricos para rehacer los intentos de renovación y cambio en las formas en que son enseñados los diferentes conocimientos de las distintas áreas y las formas en que éstos se aprehendían, recordando que ya previamente desde mediados del siglo pasado ya las escuelas libres y activas lo habían intentado.
Ahora, los discursos de autoridades y expertos, planes de estudio y de desarrollo de clases en las diferentes materias y asignaturas, todos ellos nombrando y haciendo patente el concepto "de moda", bien sea el Aprendizaje Constructivista, como esa teoría que afirma que las personas construyen activamente su propio conocimiento en lugar de recibirlo de forma pasiva; o bien el cognitivismo como esa forma de alejarse de los procesos memorísticos almacenando datos mecánicamente, conectando nueva información con experiencias para construir conocimiento duradero, mejorar la toma de decisiones y facilitar la resolución de problemas.
De igual manera no podía faltar incluir en todo el espectro educativo a los 4 pilares de la educación: Aprender a conocer, hacer, vivir juntos y a ser, enunciados por Jacqes Delors; lo mismo que los 7 saberes necesarios para la educación del futuro de Edgar Morín; así como de manera más actual las neurociencias y los paradigmas de la educación virtual y a distancia.
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Resulta claro afirmar que estos principios y teorías que aparecen infaltablemente en todos los comentarios de expertos y documentos oficiales, así como en los planes de estudio y planificación de clases de múltiples maestros, se encuentran muy lejos de entenderse cabal y profundamente por estos últimos; pero aún más, los discursos planteados desde las cúpulas deben aparecer en todos los procesos, pero quedan muy lejos de su comprensión por todos aquellas autoridades y encargados de implementarlos.
Para solventar que estos cambios se hicieran operativos y, sobre todo, que la riqueza de su enfoque se vea reflejada en la generación de una nueva visión de enseñanza y aprendizaje, fueron creados cursos, explicaciones y análisis ofertados a los docentes para que se apropien de estas nuevas formas técnicas y sus principios teóricos, sin embargo, es un hecho que, al momento de estar frente a grupo, resulta muy complicado ponerlos en acción con todas sus bases, pasos y lógicas.
Este desfase ocurre, sobre todo por las diferentes situaciones por las que se pasa en el aula, los tiempos, materiales, contextos, excesivas sobrecargas administrativas y, claro, la gran diferencia que se manifiesta al aplicar elementos claramente teóricos a realidades en donde se tiene que hacer, todavía, adecuaciones pertinentes para que las nuevas metodologías se lleven a cabo.
Un ejemplo palpable de lo anterior lo podemos observar cuando ocurre la educación virtual a distancia, bien sea sincrónica o no, en donde todavía vemos a docentes que en lugar de aprovechar todas las alternativas que esta modalidad ofrece, se encuentran dando clase de manera tradicional, apareciendo en la pantalla de computadores y teléfonos celulares, hablando, dictando y presentando diapositivas para que sean copiadas por los alumnos, como si estuvieran presencialmente en un aula de clases.
No obstante, estoy convencido que de toda la gama de teorías y enfoques vale la pena regresar a intentar modificar los esquemas tradicionales de educar, mediante retomar, adecuar y aumentar los principios que en su origen brindó el Aprendizaje Significativo.
Desde su origen, esta forma de aprender manifiesta que es un proceso que consiste en relacionar el nuevo conocimiento o una nueva información a la estructura cognitiva que ya tiene el aprendiz, es decir, no es algo aislado, ni mucho menos memorístico, sino que se inserta y complementa con un sentido propio a lo que el alumno ya vive y conoce.
Lo que se aprende significativamente no es una suma de contenidos, fórmulas y prácticas que sin sentido se van almacenando y al paso del tiempo perdiéndose inexorablemente; más bien, todo lo aprendido debe insertarse en las vivencias y elementos que cada alumno, en su contexto, ubica y acomoda con un significado específico.
En la actualidad, la vivencia escolar, tanto por alumnos, maestros y autoridades, se manifiesta por concluir un plan de estudios, virtual o presencialmente, en el tiempo estipulado, con los contenidos y conocimientos predeterminados y el corroborar que éstos han sido introyectados en su mente con evaluaciones específicas y hasta estandarizadas para asumir así el hecho educativo como exitoso, cada alumno entra a un salón de clases concentrados en aprobar el curso o materia, pero no se preguntan ¿para qué les servirá esos conocimientos? y así a la siguiente clase.
Traer de vuelta al Aprendizaje Significativo implica darle un sentido y significado a todo lo experimentado en un aula de clases; la docencia, cada autoridad y profesores, deben de entender que desde que se paran frente a un grupo de estudiantes de cualquier nivel escolar, están proyectando mucho más que meramente conocimientos teóricos y comprender que una de las más grandes misiones de quienes encabezan el acto de enseñar, resulta precisamente la de que sus alumnos levanten su mirada y que a su vez entiendan el por qué, para qué, en dónde y el cómo, todos esos conocimientos deben significar meta cognitivamente una parte de su vida, es decir, proyectar la importancia y confianza que todo lo enseñado y experimentado tiene cabida para darle sentido a su futuro.
Maestro, maestra: ¿crees que tu función profesional termina cumpliendo reglamentariamente con tu plan de clase?, si es así, resulta insuficiente, porque, aunque se vuelvan significativos los conocimientos enseñados, falta volver significativo todo lo proyectado por tu persona, mostrando la importancia que tiene el que alguien haya asistido a tu clase y se lleve de ti el paquete de experiencias, trato, presencia; tu ejemplo y forma de conducir y resolver situaciones grupales que, al final, tenga un significado vital en cada alumno.
Comentarios: gibarra@uaslp.mx
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