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Familia y escuela Capítulo 329: Herramientas viejas para modelos nuevos

Por Gustavo Ibarra Hurtado

Agosto 05, 2026 03:00 a.m.

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      De acuerdo con varios diccionarios, el término "viejo" resulta de considerar a un ser vivo con una edad avanzada, teniendo dos connotaciones: una en donde se muestra veneración, respeto y la otra, de forma despectiva y peyorativa, incluso burla.

      En cuanto a cosas, artefactos o elementos que se usan como herramientas o procesos, al aplicarles el término de vejez, estaríamos explicando que se encuentran en desuso y desfasados en su utilidad al ser aplicados para desarrollar las funciones para las que fueron creadas.

      De manera natural, sucede que ante las novedades y avances que presenta el progreso y la civilización, algunos procesos, aparatos, técnicas y funciones van quedando desfasados, muchos de ellos, incluso, caducos y sin utilidad; en su lugar aparecen suplantando o renovando otros, concordantes con las nuevas realidades.

      El mecánico que estaba acostumbrado a reparar motores de combustión interna, utilizando su experiencia, sensatez y hasta el oído para detectar fallas, ahora esas funciones fueron suplantadas y lentamente se fueron añadiendo aparatos que, mediante una revisión computarizada, arrojan un resultado que señala la falla y la pieza que hay que cambiar; además, ante la irrupción de los nuevos modelos de autos eléctricos e híbridos, todavía los procesos y técnicas van forzando a actualizar los conocimientos y el viejo herramental.

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      Toda proporción guardada y haciendo analogía con el ejemplo anterior, lo mismo pasa con los médicos, ingenieros de las distintas áreas, comunicadores y creadores de contenido y en general todos los que laboran desarrollando e interactuando laboral, cultural y socialmente en algún sector productivo y de interacción humana.

      Los padres de familia y los docentes de cualquier nivel educativo no son la excepción, muchos siguen trabajando y actuando todavía con herramientas viejas aplicadas a modelos nuevos, utilizando formas de enseñanza y crianza, métodos, materiales y ejemplos ya caducos, esperando obtener el mismo resultado que en el pasado tuvo éxito.

      En muchos de los hogares, los papás todavía están esperando que, de igual manera en la que ellos fueron educados con las mismas reglas, condiciones, premios o castigos, diálogos, órdenes e instrucciones, costumbres y replicando todos los elementos que durante la dinámica familiar se generen, sus hijos obtengan una formación adecuada.

      Para este tipo de familias y sus prácticas, pudiera ser que se tuviera éxito en algunos de sus casos, puesto que al aplicar prácticas viejas seguramente todavía sobrevivan algunas costumbres y valores inamovibles al paso del tiempo, pero indudablemente que esos "modelos nuevos" convertidos en hijos que navegan a toda velocidad por las autopistas de las redes sociales, necesiten de otras formas de educación, forzando a sus padres a intentar seguirles el paso, con acciones renovadas a la par de las nuevas necesidades educativas.

      Para el caso de los docentes, quienes tienen bajo su encomienda el, no solo educar, sino formar a un cúmulo de niños, adolescentes o jóvenes, deben entender que todos ellos provienen de diferentes orígenes, familias, formas de pensar y actuar, valores y costumbres; pero, además, representantes de una generación de "modelos nuevos" con una inercia vertiginosa al estar aprendiendo y renovándose día con día, al adaptarse al ritmo frenético que la sociedad de la información impone, a través de las redes sociales y todas las formas de comunicación que cotidianamente surgen.

      Muchos maestros, ante tal velocidad, solo los ven pasar y siguen usando las mismas herramientas didácticas, con el pretexto de que "siempre han funcionado" sin embargo, no se trata ahora del mismo caso clásico en donde los alumnos permanecían estáticos en su papel de aprendices en donde literalmente solo escuchaban y anotaban en su cuaderno; ahora, tienen la libertad de aprender por su cuenta y "salir disparados" a aprender dentro del mundo virtual en la palma de su mano.

      Desde luego que el uso de herramientas viejas en estos "nuevos modelos" provoca, lo menos, tedio y aburrimiento, desgano y desmotivación, protestas durante la sesión de clase manifestadas con amplios y desparpajados bostezos, incluso adormilamiento y sesiones incómodas; unos cuantos aguantando heroicamente con los ojos abiertos y la mente en otros lugares.

      No se trata de convertir el aula de clase en un lugar para la diversión o de ser un docente con un paternalismo excesivo; tampoco en convertirse en un experto y profesional ingeniero en sistemas computacionales y total dominador del manejo de computadoras, teléfonos móviles y plataformas digitales y que todas las clases se conduzcan con un modelo instruccional y la realización de actividades y productos totalmente digitales.

      Se trata de entenderlos, de comprender que los "nuevos modelos" se rigen por diferentes reglas y objetivos, así como distintos intereses y preocupaciones; los de grados avanzados al saber que para su enseñanza se usan "herramientas viejas" ya no les asusta la amenaza de reprobar alguna materia o curso y tienen claro que una sesión de clase consiste en llegar, sentarse, escuchar atentamente al maestro afirmando levemente con la cabeza para no ganarse su antipatía, registrar lo que dijo y posteriormente regresar, tal cual, dicho contenido en una evaluación para obtener un número como representación del aprendizaje obtenido.

      La renovación de herramientas didácticas no solo consiste en dominar la plataforma digital que nos resulte más amigable, ni ser el poseedor del aparato celular y computadora portátil más actualizada; tampoco el poseer una buena cantidad y acervo de documentales e inscripciones a sitios especializados en series, películas y material audiovisual para entretener y mantener ocupados a los alumnos.

      Siempre tendrás "modelos nuevos" así que un ejemplo de herramental necesario es aquel que usamos cuando rompemos el modelo tradicional y, en lugar de atender la educación mediante un binomio separado entre quien enseña y el otro que aprende, dejando a los alumnos como simples espectadores del proceso; se les invita a ser jugadores activos y otorgarles un grado de responsabilidad al participar mediante retos, proyectos, programas y actividades en donde ellos se levanten de esa banca en donde estaban "atornillados" y busquen, auto aprendan y lleven a cabo por sí solos su aprendizaje, incluso, utilizando todas las bondades de la virtualidad; el docente, atento, solamente es guía y apoyo de su aprendizaje.

      Comentarios: gibarra@uaslp.mx