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Guía mínima para entender la nota política mexicana

Por Jorge Chessal Palau

Marzo 23, 2026 03:00 a.m.

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A Sherlock Holmes, el detective creado por Arthur Conan Doyle a fines del siglo XIX, se le recuerda por su talento para resolver crímenes, pero también por un método mental que sigue siendo sorprendentemente útil para algo mucho menos atractivo que un misterio londinense; nos puede servir para tratar de entender las noticias de política en México sin perder el rumbo.

Dos frases suyas bastan para armar una pequeña herramienta. En "Un caso de identidad", Holmes dice: "Mi regla es que las cuestiones de importancia secundaria suelen ser las más instructivas". Por otra parte, en "El signo de los cuatro" da otra sentencia memorable: "Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad". 

Hoy informarse sobre política en México no es sencillo, no sólo por la gran cantidad de noticias, sino por el tono con que nos llegan. Casi todo aparece acompañado de dramatismo, urgencia, indignación o euforia. Un video recortado, un titular vociferante, una declaración fuera de contexto, una acusación que todavía no prueba nada pero ya incendió media conversación pública, Todo está diseñado para que reaccionemos antes de pensar. Y ahí es donde Holmes puede ayudarnos.

La primera frase nos invita a observar lo que parece menor. En política, casi todos se van directo al gran titular, al pleito, al escándalo, la acusación, la ocurrencia del día. Sin embargo, muchas veces lo realmente revelador está en otro lado, en la cifra pequeña, en la palabra exacta que se cambió, en la fecha que no coincide, en el dato que se omite, en la parte del discurso que nadie compartió porque no cabía en el video o en el mensaje. 

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Lo secundario, decía Holmes, suele ser lo más instructivo. Pensemos en cualquier noticia política que provoca una cascada de opiniones instantáneas. ¿Quién difundió primero la información? ¿La fuente original existe o todos se están citando entre sí? ¿Es una nota informativa o una columna disfrazada de nota? ¿La frase escandalosa fue realmente dicha así o está cortada? ¿Se trata de un hecho nuevo o de algo viejo revivido para golpear a alguien? Esas preguntas no lucen tanto en una sobremesa ni sirven para ganar discusiones en internet, pero ayudan mucho más a entender lo que pasa.

La política mexicana, además, tiene una preferencia por la puesta en escena. Aquí no sólo se ejerce el Poder, también se narra, se actúa, se dramatiza; hay conferencias, filtraciones, desplegados, videos, desmentidos, réplicas y contrarréplicas; hay héroes, traidores, salvadores de la patria y villanos favoritos. En ese teatro, lo más visible no siempre es lo más verdadero, pues en ocasiones una evasiva revela más que un discurso entero, el dato que parece de relleno es, en realidad, la pieza que acomoda el rompecabezas.

La segunda frase de Holmes completa el método. Una vez descartado lo imposible, lo que queda, aunque suene improbable, debe ser la verdad. En México no hay que creer algo sólo porque encaja perfecto con nuestras simpatías o nuestros odios. De hecho, las noticias más engañosas suelen ser precisamente las que nos gusta creer de inmediato. 

Si favorecen a "los nuestros", nos parecen lógicas, en cambio, si perjudican a "los otros", nos resultan todavía más creíbles. 

Holmes propone una disciplina poco popular, consistente en eliminar primero lo imposible, es decir, quitar de la mesa lo que contradicen los hechos, los documentos, las fechas, el contexto completo y, sólo después, valorar lo que queda. Eso obliga a aceptar que la verdad no coincide siempre con nuestras preferencias. 

Mucha gente no busca entender, busca confirmar; no quiere información, busca municiones contra los adversarios. Por eso abundan los escándalos de 24 horas, las indignaciones exprés y las certezas fabricadas. 

Mirar lo pequeño, desconfiar de lo espectacular, revisar la fuente, leer más allá del titular, no confundir lo improbable con lo falso. Esta es la fórmula.

X: @jchessal