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Microeconomía del miedo

Por Sebastian Veyro Rico

Agosto 16, 2026 03:00 a.m.

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Microeconomía del miedo
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      En los negocios tenemos un concepto para describir el entorno en el que operamos. Los entornos "VUCA" aluden a contextos volátiles, inciertos, complejos y ambiguos. Sin embargo, hoy resulta insuficiente. Más recientemente, se ha propuesto el concepto BANI para referirse a entornos frágiles, ansiosos, no lineales e incomprensibles.

      Sin duda, las tensiones geopolíticas, la interconectividad económica y la incertidumbre derivada de decisiones que no controlamos configuran un entorno macro VUCA. Sin embargo, ese escenario global no se queda en la abstracción; se traduce en experiencias cotidianas. Es ahí donde el concepto BANI resulta útil para entender el microentorno en el que vivimos.

      El entorno BANI se caracteriza por una fragilidad estructural; no por la ausencia de fortalezas, sino por su dependencia de condiciones altamente volátiles. En este contexto, la incertidumbre no sólo desestabiliza sistemas, sino también a las personas, generando decisiones marcadas por la ansiedad, el miedo y, en muchos casos, la parálisis.

      Vivimos además en un mundo no lineal, donde las relaciones causa-efecto no desaparecen, pero se vuelven difusas ante la complejidad de su interconexión. Los problemas ya no tienen un origen claro; se entrelazan, se retroalimentan y escalan de formas difíciles de rastrear.

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      Esta pérdida de claridad no es menor, puesto que limita nuestra capacidad de tomar decisiones de forma "racional". Cuando no entendemos qué está pasando, dejamos de decidir con lógica y comenzamos a reaccionar desde la incertidumbre. Y en ese vacío de comprensión, el miedo deja de ser una emoción y se convierte en un criterio de decisión.

      Esto ya se vive. Empresas que congelan inversión ante la incertidumbre jurídica del país. Personas que postergan decisiones laborales por temor a perder estabilidad. Consumidores que ajustan sus hábitos no por planificación, sino por percepción de riesgo. La economía, en este sentido, no se experimenta como cifras lejanas, sino como decisiones atravesadas por el miedo.

      Pero este miedo no sólo se vive, también se produce y monetiza. En un entorno digital hiperconectado, la atención se ha convertido en un recurso económico, y las narrativas que generan alarma, urgencia o crisis tienden a capturarla con mayor facilidad. El resultado es una amplificación constante de la incertidumbre que, lejos de informar, desorienta.

      Cuando la sobreexposición informativa sustituye la comprensión, se produce una forma de alienación económica. Dejamos de entender los fenómenos que afectan nuestras decisiones y comenzamos a actuar desde la reacción inmediata o la desinformación. Y una ciudadanía que decide desde el miedo —o desde la ignorancia— no sólo es económicamente vulnerable, sino también políticamente manipulable.

      Frente a este entorno, la respuesta no pasa únicamente por entender más, sino por decidir mejor. Esto implica construir una soberanía cognitiva. La capacidad de interpretar la realidad sin quedar atrapados en la sobrecarga informativa ni en las narrativas del miedo. Decidir en medio de la incertidumbre se ha convertido en un terreno de poder.

      No se trata de eliminar la incertidumbre —eso resulta imposible—, sino de aprender a habitarla con criterio. Cuestionar lo que consumimos, informarnos con mayor profundidad y reconocer que cada decisión económica —desde el consumo hasta el trabajo— es también una decisión política. Porque cuando dejamos de entender lo que ocurre, cedemos la capacidad de decidir. Y cuando la cedemos, alguien más decide por nosotros. 

      Sebastian Veyro Rico es emprendedor social y activista. Fundó Metanoia, agencia de innovación pública desde la que diseña y facilita procesos de inteligencia colectiva para transformar problemas públicos complejos desde lo local mediante participación efectiva, co-creación de valor público y prototipado de intervenciones con enfoque de derechos humanos. Es beca Talento Emprendedor por el Tecnológico de Monterrey y ha compartido su trabajo en espacios como TEDx y foros de innovación social.