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Sabe a jugo de naranja

Por Catón

Abril 12, 2026 03:00 a.m.

A

Se consumó el trance de erotismo en la habitación número 210 del Motel Kamawa, y la romántica muchacha, poseída por el dulce sopor que sigue al sexo bien gozado, le preguntó a su galán: "¿Crees que después de casarnos me harás el amor con la misma intensidad con que me lo hiciste hoy?". "Es muy probable -respondió el sujeto-. Siempre me han gustado las mujeres casadas"... Notables copistas fueron los monjes medievales. Gracias a su ímproba tarea -Ora et labora- se conservaron y llegaron hasta nosotros las grandes obras de la antigüedad  griega y romana. A veces, sin embargo, se equivocaban. Fray Cálamo le informo, consternado, al superior del convento: "Reverendo padre: descubrí un error muy grave que ha durado siglos. Nuestro fundador escribió: ´En tratándose de mujeres buscad la castidad´. Pero la tercera letra en la última palabra no es ese: es ene"... Don Poseidón, propietario rural de edad madura, era dueño de un toro semental. Semestral más bien parecía el dicho toro, pues se mostraba remiso para llevar a cabo su tarea genésica. Llamó don Poseidón a un veterinario, y éste le administró al toro una pócima de raro color y extraña consistencia. No había terminado el animal de beber aquel líquido  demiúrgico cuando cobró vigor extraordinario. Sin siquiera decir "Con permiso" fue hacia las vacas y las cubrió una por una -eran siete- con singular empuje y energía. Días después el granjero le comentó lo sucedido a un vecino. Preguntó el hombre: "¿Qué contiene ese brebaje?". "Lo ignoro -replicó don Poseidón-. Pero sabe a jugo de naranja con canela y alcanfor". (Y un aroma a frutos rojos, maderas de Oriente y pétalos de rosa, con reminiscencias de vainilla, albaricoque y flor de azahar, como dicen las etiquetas de algunos vinos de hoy)... "¿Busca usted pleito?" -retó un airado parroquiano a otro en el Bar Ahúnda. "Amigo -respondió calmosamente el otro-. Si buscara pleito ya me habría ido a mi casa"... "¿De modo que es usted padre de ocho hijos?". Esa pregunta le hizo la trabajadora social a don Acisclo. "Sí, señorita -respondió él-. Ya sé que son pocos, pero es  que mi mujer y yo no congeniamos"... El paterfamilias le contó a su hijo: "Cuando tu mamá y yo éramos novios ella me dijo dos palabras que nos unieron para toda la vida". Emocionado preguntó el muchacho: "¿Qué palabras fueron ésas?". Replicó el señor: "Me dijo: ´Estoy embarazada´"... Rosibel compartió con su amiga Flordelicia su experiencia de la noche anterior: "Al principio mi nuevo novio se portó como un caballero. Pero después de tres o cuatro copas actuó maravillosamente"... Henry David Thoreau, ilustre pensador norteamericano, era fabricante de lápices en la vida real, y filósofo en la irreal. Escribió un hermoso libro: "Walden", relato de su vida solitaria a la orilla del lago de ese nombre. La lectura de dicha obra llevó a Gelasio, joven amante de la naturaleza, a buscar un retiro semejante. Fue a dar a una apartada región boscosa lejos de todo centro urbano. En su tosca vivienda recibió la visita de un rudo leñador, habitante de ese remoto sitio. Le dijo el hombre: "Te invito a una fiesta en mi cabaña el próximo sábado a las 9 de la noche". "Iré gustosamente" -aceptó Gelasio. "Debo advertirte -le informó el sujeto- que en la fiesta habrá alcohol". "No soy abstemio" -declaró el invitado. Siguió el leñador: "Habrá también sexo". "Jamás lo he rehuido" -replicó Gelasio. "Y muy posiblemente -continuó el otro-, habrá una pelea". "Tampoco a eso le saco" -manifestó el otro. "Te espero entonces" -dijo el musculoso leñador. Le preguntó Gelasio: "¿Cuántos seremos en la fiesta?". Con ronca voz respondió el tipo: "Nada más tú y yo". FIN.