Un viaje desafiante, pero valió la pena
"Viajar es fatal para los prejuicios,
la intolerancia y la estrechez de miras".
Mark Twain
Hace quince años que hice un viaje por carretera con mi hijo al caribe mexicano, solo nosotros dos y nuestro pequeño equipaje. Un viaje que se venía posponiendo por razones de seguridad. En el año 2011 Mexico se estaba convulsionando criminalmente hablando, cinco años de una guerra declarada frontalmente al crimen organizado, que parecía cuento de nunca acabar, donde el Estado estaba perdiendo el frente de batalla y no había trinchera segura. La violencia no reconocía a autoridades y ciudadanos inocentes, la atención mediática era brutal. Hilary Clinton como Secretaria de Estado, un año antes había declarado a los carteles como una insurgencia. 16 mil 600 ejecutados un 10% más que en el 2010.
¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí
Omitió el gobierno federal a la máxima del Sun Tzu: "Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después".
Pero teníamos que hacer el viaje, sí o sí, a una misión muy concreta; él, ver a su abuelo y yo a mi padre. La batalla y su lucha por la vida estaban llegando a su final, ya quedaba poco tiempo para su partida. Así, que nos armamos de valor y coraje de sangre, partiendo un 16 de febrero del 2011 por la mañana, a un recorrido de veinticuatro horas, más de dos mil kilómetros y cruzando diez estados.
La inseguridad y violencia era de tomarse en cuenta en casi todos los estados por los que íbamos a pasar. La seguridad de mi hijo estaba en una de mis tantas preocupaciones, era ponernos en una situación que se vociferó en esa época ridículamente como "daños colaterales".
Salimos temprano y vaya sorpresa, a tan solo treinta y cinco minutos de haber salido, antes de llegar a San María del Río, en la comunidad fracción del Toro, una suburban azul oscuro tiroteada con placas diplomáticas en el camellón central custodiada por el ejército y por la entonces policía federal. Los "Z", que campeaban en San Luis Potosí a sus anchas habían asesinado a un agente y herido a otro de inmigración y aduanas (ICE) de los Estados Unidos.
¡P´su mecha!, apenas empezábamos el viaje y ya se estaba poniendo cabrón el asunto. Decidimos seguir y como decía mi padre.- "Cuando te toca aunque te quites y cuando no te toca ni aunque te pongas".
TAPANCO: Llegamos sanos y salvos, sin contratiempos, hicimos una escala en la bella ciudad de Mérida que era una isla de seguridad en el territorio mexicano, a comer una rica sopa de lima y una Montejo bien fría con un viejo amigo de la infancia.
Llegamos al caribe, el viejo nos vio llegar, se alegró su corazón, su cuerpo débil nos estrujaba con mucho amor, valió la pena el viaje. Fue la última vez que lo vimos, al mes murió el abuelo y padre de nuestra sangre, tranquilo, como su padre, en su cuarto bohemio, en ese cuarto suyo, tan lleno de recuerdos, tan tibio, tan en paz, viendo en el techo una gotera que por el tejado se cuela el desafío, que al fin y al cabo la vida, es tan solo una provocación.
X @franciscosoni





