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ESPECIAL | Azaleas: el pozo irreparable

Esta colonia de Soledad, lleva sufriendo años por el abasto de agua, se ha convertido en ejemplo de la situación que enfrenta hoy el interapas

Por Rolando Morales

Agosto 03, 2026 03:00 a.m.

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ESPECIAL | Azaleas: el pozo irreparable
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      En Azaleas el agua ya no se espera. Se persigue. Los vecinos aprendieron a identificar una nueva señal de alarma: no es un aviso de Interapas, ni un comunicado oficial, ni una publicación en redes sociales. Es el paso de una pipa particular por las calles de la colonia. Cuando aparece una, saben que algo volvió a fallar. Y casi siempre tienen razón.

      La colonia Azaleas, en Soledad de Graciano Sánchez, depende del pozo Polvorín. En teoría, esa infraestructura debería garantizar el suministro de agua para cientos de familias. En la práctica, se ha convertido en el símbolo de una pregunta incómoda para el organismo operador: ¿cuántas veces puede fallar un pozo antes de dejar de ser una avería y convertirse en una condición permanente del servicio?

      La historia de Azaleas no es únicamente la historia de una colonia sin agua. Es también una radiografía de los problemas estructurales que enfrenta Interapas: infraestructura envejecida, recursos limitados, una crisis de credibilidad creciente y un futuro institucional que hoy se encuentra en disputa política.

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      Mientras en las oficinas del organismo se habla de reingeniería administrativa, recuperación de cartera vencida y fortalecimiento financiero, en las calles de Azaleas la conversación gira en torno a algo mucho más elemental: si habrá agua para bañarse mañana.

      Rosario de quejas

      Los habitantes de la colonia decidieron plasmar esa preocupación en un escrito dirigido a Interapas y al Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez. En el documento exigieron atención inmediata ante la falta de suministro de agua potable entregado desde hace meses.

      La denuncia advierte que el desabasto ha alterado actividades cotidianas, generado problemas de higiene y provocando preocupación entre familias con niños y adultos mayores. 

      Los vecinos atribuyen la problemática a las continuas falta de operación del pozo Polvorín, infraestructura que abastece el sector y que presenta constantes fallas a lo largo del año, incluso los colonos sostienen que el desabasto comienza semanas antes de que el organismo informe oficialmente sobre el problema.

      La diferencia parece menor, pero refleja uno de los reclamos más constantes hacia Interapas: la falta de información oportuna. De acuerdo con los habitantes, los operadores de pipas particulares ya conocen la situación del pozo antes de que exista algún aviso oficial. Mientras tanto, ni el organismo operador ni las autoridades municipales han implementado medidas preventivas o una estrategia emergente de distribución de agua que permita reducir el impacto del desabasto.

      La historia reciente del pozo Polvorín tampoco parece ser un episodio aislado. Los propios registros de Interapas reconocen fallas el 7 de mayo, el 5 de junio y el 7 de julio de este año. Tres reportes oficiales en apenas dos meses. Tres intervenciones distintas sobre una misma infraestructura que abastece a una parte importante de Soledad de Graciano Sánchez.

      Sin embargo, para los vecinos, el problema no se mide en fechas de reparación sino en días sin agua. Rosario Esparza, habitante de Azaleas, asegura que existen periodos en los que la colonia pasa hasta dos semanas al mes con problemas de abastecimiento. Afirma que incluso después de que Interapas informa que el pozo fue reparado, el agua suele regresar con muy poca presión y únicamente durante algunas horas por la mañana. La consecuencia inmediata, señala, es la necesidad de contratar entre dos y tres pipas particulares por semana para cubrir actividades básicas como el aseo, el uso de sanitarios y las labores domésticas.

      La vecina también cuestiona la forma en que se distribuyen algunas pipas enviadas por dependencias públicas. Según su testimonio, el apoyo no llega de manera uniforme a toda la colonia y existen listas previas que determinan quién recibe el suministro emergente, situación que ha generado inconformidad entre quienes continúan sin acceso al servicio.

      La percepción es compartida por otros habitantes. Vecinos de Azaleas y Polvorín denunciaron que el envío de pipas por parte de Interapas ha sido insuficiente para cubrir la totalidad de la zona afectada. De acuerdo con sus estimaciones, durante los días más críticos circularon más de veinte camiones cisterna en el sector, aunque la mayoría correspondían a empresas particulares y sólo una parte menor pertenecía al organismo operador, al municipio y al gobierno del estado

      Incluso cuando algunas unidades de Interapas llegaron a la colonia, los habitantes sostienen que únicamente abastecieron ciertas calles, dejando fuera a una parte considerable de las viviendas afectadas. Según los propios vecinos, al cuestionar a los operadores sobre esta situación, éstos respondieron que tenían instrucciones de surtir únicamente puntos específicos.

      Jorge Aguilar describe otro problema que se ha vuelto recurrente: la incertidumbre. Relata que normalmente los habitantes descubren que existe una falla cuando comienzan a observar el tránsito de pipas particulares por la colonia. Sólo después de comunicarse con Interapas reciben la confirmación de que existe un problema en el pozo. Además, asegura que las pipas enviadas por el organismo rara vez llegan a su sector, obligando a muchas familias a contratar servicios privados de manera constante.

      Según explica, llenar un aljibe de entre mil y mil 200 litros cuesta entre 150 y 200 pesos, un gasto que durante las contingencias puede repetirse cada tercer día. Es decir, además de pagar su recibo de agua, numerosas familias terminan financiando un segundo sistema de abastecimiento para poder mantener funcionando sus hogares.

      Fallas a granel

      Las historias de Azaleas encuentran eco en los números obtenidos mediante la solicitud de información pública 241487126000048 entregada a este medio. La respuesta oficial revela que durante lo que va de 2026 Interapas ha contabilizado 43 fallas en pozos, una cifra que ya representa el 89.6 por ciento de las 48 averías registradas durante todo 2025. Dicho de otra manera, cuando todavía falta una parte importante del año por transcurrir, el organismo ya se encuentra a sólo cinco fallas de igualar la totalidad del registro del año pasado.

      La tendencia resulta llamativa porque durante los últimos años el organismo había reportado una reducción constante en el número de incidentes. En 2022 se registraron 155 fallas. En 2023 la cifra incluso aumentó a 161, convirtiéndose en el año con más averías del periodo analizado. Posteriormente descendió a 79 en 2024, una disminución de 50.9 por ciento respecto al año anterior. En 2025 volvió a bajar hasta 48 fallas, equivalente a una reducción adicional de 39.2 por ciento. Sin embargo, el comportamiento de 2026 vuelve a encender las alertas porque el ritmo de averías se aproxima nuevamente a los niveles observados durante años anteriores.

      Interapas atribuye estas afectaciones a fallas mecánicas, fallas eléctricas, mantenimientos preventivos, mantenimientos correctivos e interrupciones en el suministro de energía eléctrica, aunque no precisó cuántos casos corresponden a cada categoría.

      Las cifras económicas muestran otra dimensión del problema. La misma solicitud de información revela que durante 2021 Interapas reportó un gasto devengado de 4 millones 251 mil 872.67 pesos para la reparación de pozos. En 2022 la cifra se disparó a 11 millones 310 mil 818.73 pesos. El pico ocurrió en 2023, cuando el organismo reportó una inversión devengada de 20 millones 438 mil 589.56 pesos.

      Durante 2024 el gasto devengado fue de 17 millones 799 mil 559.05 pesos y en 2025 alcanzó 17 millones 848 mil 82.74 pesos. Para 2026 ya se habían devengado 2 millones 370 mil 599.94 pesos al momento de responder la solicitud.

      En conjunto, el organismo ha comprometido más de 74 millones de pesos para la reparación de pozos durante los últimos años. Pero los datos también muestran una diferencia constante entre el dinero comprometido y el efectivamente pagado. En 2023, por ejemplo, se devengaron más de 20 millones de pesos, aunque sólo se reportaron pagos por 12.3 millones. En 2025 la diferencia fue todavía más marcada: se comprometieron 17.8 millones de pesos, pero únicamente se pagaron 8.9 millones.

      A pesar de esos montos, los habitantes de Azaleas continúan dependiendo de pipas privadas para cubrir necesidades básicas.

      Por eso el caso del pozo Polvorín trasciende los límites de una colonia. Es la historia de una infraestructura que falla mientras se invierten millones en reparaciones. Es la historia de vecinos que descubren las averías por la llegada de pipas particulares antes que por información oficial. Es la historia de un organismo que enfrenta problemas financieros crecientes mientras intenta sostener un sistema metropolitano cada vez más cuestionado.

      Y también es la historia de una pregunta que sigue sin respuesta para los habitantes de Azaleas: si después de años de reparaciones, millones de pesos invertidos y decenas de fallas registradas, abrir la llave seguirá siendo un acto de incertidumbre.