Rayón guarda la historia de asteroide mortal
Hace 66 millones de años, impactó la Tierra y extinguió a los dinosaurios

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Un grupo de investigadores en San Luis Potosí identificó una capa de roca -conocida como el límite K/Pg; una línea geológica que marca el momento en que terminó el periodo Cretácico y comenzó el Paleógeno- que conserva evidencias del impacto del asteroide de Chicxulub a tal grado que funciona como una fotografía del pasado que permite reconstruir cómo era esta región antes y después del evento.
Lo que hoy conocemos como San Luis Potosí era muy distinto hace millones de años: donde actualmente hay montañas y tierra firme, existía una playa con aguas poco profundas.
Los restos encontrados permitieron identificar que en esta región existieron arrecifes de corales y rudistas –moluscos ya extintos-. Mientras esa vida marina prevalecía en lo que hoy es San Luis Potosí, a unos mil kilómetros al este, un asteroide impactó la actual península de Yucatán y dio origen al cráter de Chicxulub. El impacto provocó un enorme terremoto, tsunamis y expulsó materiales que viajaron por la atmósfera hasta distintas zonas del planeta. San Luis Potosí se encontraba lo suficientemente cerca para recibir las huellas de aquel evento, pero lo bastante lejos para no quedar destruido por la fuerza inicial del choque. Por eso, esta región se convirtió en el lugar mejor preservado en México para estudiar los primeros momentos después del impacto.
Cuando los investigadores llegaron por primera vez en 2019, observaron que la franja oscura resaltaba entre el color de la roca. Ahí encontraron cristales que no deberían estar presentes de manera natural en la superficie terrestre y posteriormente identificaron fósiles de los antiguos arrecifes.
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"Nos llamó la atención la presencia de cristales que no tendrían por qué estar ahí. Vimos después todos los fósiles que se encuentran aquí abajo y nos dimos cuenta de que eran los arrecifes de esa época, estamos hablando de hace 66 millones de años", explicó el investigador.
Pero encontrar una capa oscura no era suficiente para confirmar que se trataba de la huella del asteroide de Chicxulub.
Los investigadores tuvieron que reunir más pruebas: elementos poco comunes en la Tierra, pero frecuentes en meteoritos, como iridio, osmio y paladio; además de minerales fracturados por presiones extremas, cuarzo de choque, esférulas de vidrio y partículas de hierro y níquel.
Ahora, este descubrimiento hallado en Rayón se convierte en una ventana al pasado para seguir investigando no sólo cómo ocurrió el impacto que acabó con los dinosaurios, sino también cómo comenzó la recuperación de la vida después de una de las mayores extinciones en la historia del planeta.
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