La pérdida de una mascota puede abrir la posibilidad de ayudar a otra. El tejido procede de donantes fallecidos, cuya condición debe ser evaluada antes de utilizarlo, describe Martín del Campo.

Hablar con una familia que acaba de perder a su compañero requiere sensibilidad. Sin embargo, cuenta el especialista, hay propietarios que encuentran consuelo en que la donación puede beneficiar a otra mascota.

Primero, salvar el ojo

Los trasplantes se utilizan en casos de daño profundo, cuando se ha perdido una porción importante de la córnea o el ojo presenta una perforación: "Primero hay que salvar el ojo; después, preservar la mayor visión posible", explica.

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La recuperación puede dejar opacidades. Eso significa que un ojo dañado no recuperará una apariencia completamente transparente, aunque puede conservar visión funcional. Los resultados, describe, suelen ser favorables.

En las operaciones de cataratas, puede colocarse un lente intraocular. Antes de intervenir, el veterinario puede evaluar la función de la retina mediante un estudio que registra sus respuestas eléctricas.

Una revisión a tiempo

Algunas enfermedades avanzan sin que el propietario identifique señales claras. El glaucoma puede elevar la presión dentro del ojo y dañar estructuras relacionadas con la visión.

Por eso recomienda una revisión oftalmológica una vez al año, incluso cuando la mascota parezca estar sana.

Hay perros que requieren especial atención por su anatomía. Las razas braquicéfalas, conocidas como perros chatos, pueden tener ojos prominentes y una superficie corneal más expuesta. Esa condición favorece lesiones, úlceras, inflamación y problemas de lubricación.

Por ejemplo, el pug tiene, además, una predisposición a la queratitis pigmentaria: una alteración en la que se acumula pigmento sobre la córnea y puede dificultar la visión.

Señales que conviene observar

Los cambios en la manera de desplazarse también pueden dar pistas. Chocar con objetos o mostrar dificultades para orientarse cuando hay poca luz son comportamientos que el médico menciona al hablar de pérdida visual.

El veterinario observa sus respuestas a la luz, el movimiento y otros estímulos, y utiliza equipos especializados.

Para las mascotas que viven con glaucoma, ojo seco u otras enfermedades crónicas, el seguimiento continúa aunque el tratamiento parezca funcionar.