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México 86: Emilio Azcárraga y su influencia en el futbol mexicano

Gabriel Ripstein dirige esta producción que explora el ingenio mexicano en la toma de decisiones deportivas.

Por El Universal

Junio 05, 2026 01:18 p.m.

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México 86: Emilio Azcárraga y su influencia en el futbol mexicano
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      La escena, ubicada en unas oficinas de lo que simula ser Televisa en 1983, puede dar risa.


      "Imagínese que el futbol mexicano

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      es suyo", dice "Martín de la Torre", un burócrata con altas aspiraciones futboleras de poder, interpretado por Diego Luna, en la película "México 86".
      "¿Que me imagine?, pero si es mío cabrón", replica "Emilio Azcárraga", dueño del medio de comunicación y quien revisa unos documentos, en la piel del actor Daniel Giménez Cacho.
      En la vida real no se sabe si ocurrió tal encuentro, pero si es conocido que "El Tigre", como se le llamaba al magnate televisivo, tenía alta injerencia en la Federación Mexicana de Futbol y tenía en Guillermo Cañedo, alto jerarca en la FIFA, a su brazo derecho.
      Así que era obvio que debía aparecer en la cinta que llega este viernes a la plataforma de Netflix, en donde se cuenta una posible versión de cómo el país consiguió ser sede de la Copa del Mundo 1986, tras la renuncia de Colombia, y superando la candidatura de Estados Unidos.
      La cinta es protagonizada por Diego Luna ("Rudo y cursi"), contando con la actuación de Karla Souza ("Nosotros los Nobles"), bajo la dirección de Gabriel Ripstein, responsable de "Un extraño enemigo", que escudriñó la política mexicana en los sexenios de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, así como la serie ochentera "Mentiras".
      "El retrato que se hace de Azcárraga es el de un hombre de negocios muy astuto, muy claro y contundente; mi intención era mostrar a un hombre que estaba convencido de algo y futbolísticamente, este país es un antes y un después del ese Mundial, él elevó el corte a un nivel inusitado", comenta el realizador.
      "Lo que me parecía interesante era enfocar (la historia) en el proceso de la toma de decisiones, cuando Colombia renuncia México alza la mano de una manera bastante improbable, porque acababa de hacer un Mundial (1970) y no había un país que hubiera organizado uno en dos ocasiones, pero el hecho de que lo haya logrado habla de que a través del ingenio, la tenacidad, la terquedad mexicana, se resuelven las cosas", añade.
      Y recalca Ripstein: "No somos el país más rico, más potente y demás, pero tenemos esta habilidad muy cinematográfica que se llama ingenio, que son las cosas a la mexicana que también tiene lo luminoso y no luminoso y un poco la película hace ese retrato, en donde también pagas factura por querer ser más listo".
      Sin ser fanático del futbol, el director se respaldó en Daniel Krauze, el escritor, a quien considera una biblioteca andante del balompié. Y juntos imaginaron lo que pudo haberse dicho en la tanda de penales donde México perdió con Alemania.
      En esa escena el directivo baja a presionar y se cuestiona si Hugo Sánchez tuvo temor de cobrar un tiro, teniendo como antecedente haber fallado contra Paraguay en la fase de grupos.
      "No es un documental y es rico especular de algo que pudo haber pasado", advierte.
      "México 86" se filmó en la Ciudad de México y ocupó el estadio Neza 86, sede de esa copa del mundo, ahora descuidado.
      "Le dimos su manita de gato", dice de buen humor.
      En la vida real México pasaba en 1986 por una etapa triste, luego del terremoto de septiembre de 1985 que hizo tambalear el Mundial Y eso también está en el filme.
      "El equipo de diseño hizo una zona de derrumbe y luego hubo cosas digitales. A mí me encanta hacer historias donde no hay celulares (risas), me fascina estar en momentos específicos, en temas cruciales y es tener la perspectiva de lo que pasó", apunta.