Especial | Romper el silencio sobre las masculinidades
"El hombre roto" explora las violencias que atraviesan a las masculinidades y las repiensa

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Antes de escribir El hombre roto, la dramaturga y directora Irlanda Mainou se hizo una pregunta que cambió el rumbo de su proceso creativo: si el machismo ha permitido comprender las violencias que viven las mujeres, ¿qué ocurre con los hombres que también crecen dentro de ese sistema?
La respuesta tomó forma en una obra integrada por cuatro monólogos interpretados por un solo actor, que explora las distintas maneras en que las masculinidades se construyen y se sostienen en el contexto latinoamericano. La puesta en escena, presentada por la compañía Mictlán Escena, llegará el sábado 8 de agosto al Foro Sombra con la actuación de Ricardo Moreno.
La obra surgió a partir de la lectura de La mujer rota, de Simone de Beauvoir. Mainou explicó que el texto no funcionó como una adaptación, sino como el punto de partida para reflexionar sobre los efectos del patriarcado desde otra perspectiva. Después de dejar reposar la lectura y profundizar en ensayos sobre masculinidades, decidió escribir personajes que reflejaran experiencias reconocibles dentro de México y Latinoamérica, donde las normas sociales continúan marcando la forma en que los hombres deben comportarse.
CUATRO HISTORIAS, UN MISMO SISTEMA
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Los personajes de El hombre roto pertenecen a contextos distintos. Rodrigo desea escapar de los conflictos familiares; Rodolfo enfrenta la presión de responder al ideal masculino que representa el futbol; David recuerda las secuelas de la guerra y la pobreza; mientras Jesús comparte su experiencia como hombre trans. Aunque sus historias son diferentes, todas muestran cómo las expectativas sociales atraviesan la vida de los hombres y también las violencias que ejercen sobre otros.
Para construirlos, Mainou reunió recuerdos personales, experiencias de personas cercanas e investigación académica sobre género y masculinidades. "Hay momentos donde tengo claro algunos hombres que han pasado por mi vida, algunos amigos, pero también la investigación. Es un cúmulo de todo ello", explicó sobre el proceso de escritura.
La dramaturga señaló que el propósito nunca fue justificar ni condenar a los personajes. A través de la narraturgia, una herramienta que combina dramaturgia y narración, buscó que cada historia condujera al público hacia la reflexión sin imponer respuestas.
UN SOLO CUERPO PARA REPRESENTAR DISTINTAS MASCULINIDADES
Uno de los principales retos de la puesta en escena fue concentrar los cuatro monólogos en un solo intérprete. Mainou comentó que la dramaturgia no nació con esa intención, pero durante el proceso descubrió que un mismo cuerpo podía fortalecer el discurso al transitar entre personajes de edades, contextos y experiencias completamente distintas.
Para Ricardo Moreno, el desafío consistió en evitar que los personajes se parecieran entre sí. El trabajo se desarrolló a partir del análisis de cada historia, su contexto, la edad y las características físicas de cada protagonista. "El teatro es un trabajo que no se termina. Siempre estamos en constante evolución y cada función nos dice qué está funcionando y qué podemos seguir explorando", señaló el actor, quien añadió que el montaje continúa transformándose a partir de la respuesta del público.
Mainou destacó que esa construcción también se fortaleció gracias a las propuestas del actor durante los ensayos. Reconoció que varias ideas de Moreno permitieron enriquecer la interacción con el público y encontrar nuevas posibilidades para la escena.
LA INCOMODIDAD COMO RECURSO ESCÉNICO
Uno de los momentos más complejos para Mainou fue escribir el segundo monólogo, donde aparecen discursos machistas expresados de forma abierta hacia las mujeres. La autora explicó que esas palabras no representan sus convicciones, sino situaciones que ha escuchado y vivido junto con otras mujeres.
"Esa incomodidad la vivimos nosotras en el día a día. Quería traspasarla a la escena para que se entendiera que eso no está bien", afirmó. Para la directora, provocar esa reacción forma parte del propósito de la obra, ya que busca hacer visibles conductas que suelen normalizarse en la vida cotidiana.
Mainou añadió que la obra también aborda otras formas de violencia que atraviesan a los hombres, como el racismo, el clasismo o la transfobia, con el fin de mostrar que las masculinidades se construyen desde realidades diversas dentro de Latinoamérica.
UNA CONVERSACIÓN QUE CONTINÚA DESPUÉS DE LA FUNCIÓN
Lejos de concluir cuando baja el telón, El hombre roto incorpora un desmontaje al finalizar cada presentación. En ese espacio, el elenco conversa con el público sobre las preguntas que deja la obra y escucha experiencias personales relacionadas con las historias presentadas en escena. Mainou explicó que el objetivo consiste en cuestionar qué conductas se han normalizado y abrir un diálogo sobre las ideas que cada persona tiene acerca de la masculinidad.
Moreno aseguró que ese intercambio se ha convertido en una de las experiencias más valiosas del proyecto. "Los hombres se llevan varios puntos a reflexionar acerca de cómo manejan su masculinidad. Muchos se acercan después de la función porque algún monólogo les toca una fibra", comentó. Esas conversaciones, dijo, le han permitido descubrir que distintas formas de violencia también atraviesan las experiencias de muchos hombres, sin importar su contexto.
Para Mainou, el proceso también transformó su propia mirada. Si antes concentraba su trabajo en las violencias que viven las mujeres, la creación de esta obra le permitió reconocer otras opresiones que experimentan los hombres, sin perder de vista las responsabilidades que existen dentro del sistema patriarcal. "Me interesaba poner este diálogo sobre la mesa en un lenguaje escénico", expresó.
Ricardo Moreno coincidió en que el montaje cuestiona las etiquetas que pesan sobre las personas. "Tendemos a etiquetar a las personas. Mientras no lastimemos a nadie, cada quien podría ser como quisiera ser", concluyó.
El hombre roto, de la compañía Mictlán Escena, se presentará el 8 de agosto a las 20:00 horas en Foro Sombra. La obra cuenta con dramaturgia y dirección de Irlanda Mainou, actuación de Ricardo Moreno, diseño de iluminación de Daniela Martínez, Andrea De La Serna en cabina y tiene una cuota de recuperación de 200 pesos y reservaciones al 444 512 2819.














