Destruyen sitio arqueológico en Arizona por construcción del muro fronterizo
Un contratista del DHS abrió una franja de 18 metros en un sitio arqueológico de mil años en Cabeza Prieta.

CIUDAD DE MÉXICO, mayo 2 (EL UNIVERSAL).- Un sitio arqueológico en el desierto de Sonora fue destruido por un contratista del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) durante la construcción de nuevos tramos del muro fronterizo propuesto por la administración de Donald Trump.
DHS destruye sitio arqueológico Arizona
Según el medio The Intercept, el daño ocurrió en una zona remota del Cabeza Prieta National Wildlife Refuge, en Arizona, donde un contratista abrió sin aviso previo una franja de alrededor de 60 pies (18 metros aproximadamente), provocando afectaciones irreparables en un sitio arqueológico de aproximadamente mil años de antigüedad.
El área no solo tiene valor histórico, también forma parte de tierras sagradas por la Tohono O'odham Nation, que ha mantenido una postura firme contra la construcción del muro en su territorio ancestral.
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El arqueólogo Rick Martynec comparó "con destruir las líneas de Nazca -algo que culturalmente deberíamos estar disfrutando y promoviendo, no destruyendo", dijo en entrevista telefónica con el medio estadounidense, en referencia a las figuras del desierto de Perú.
Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza investiga daños
El Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos informó que ya se investiga lo ocurrido junto con autoridades tribales. El portavoz John Mennell señaló: "El 23 de abril de 2026, un contratista del muro fronterizo alteró de manera inadvertida un sitio cultural conocido como el intaglio de Las Playas, ubicado al oeste de Ajo, Arizona, a lo largo de la frontera", y agregó que "la parte restante del sitio ha sido asegurada y será protegida en su lugar".
De acuerdo con especialistas, el intaglio se encontraba a escasos metros del muro de acero ya instalado en la frontera con México, en una región donde también opera el Servicio de Pesca y Vida Silvestre, responsable del manejo del refugio.
Rick Martynec y su esposa Sandy, también arqueóloga, habían trabajado durante más de dos décadas en el estudio del sitio. Ambos aseguraron que en semanas previas el refugio mantenía conversaciones con el DHS y con la empresa contratista para evitar precisamente este tipo de afectaciones, incluso tras haber identificado y marcado los límites del área.
El hecho se enmarca en una serie de impactos previos asociados a la construcción del muro fronterizo en zonas ecológicas y culturales sensibles, donde en años anteriores también se han reportado daños a sitios funerarios y paisajes protegidos.
Actualmente, el gobierno estadounidense mantiene la expansión de infraestructura fronteriza con una inversión multimillonaria en nuevas barreras y sistemas de vigilancia. El tramo donde ocurrió la destrucción forma parte del proyecto "smart wall", que busca ampliar el monitoreo en el desierto día y noche, pero implica la limpieza de amplias franjas de vegetación entre estructuras.
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