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Trastornos alimentarios en hombres, un problema invisibilizado

Advierten que el diagnóstico puede tardar hasta cinco años por falta de atención y enfoque de género

Por El Universal

Abril 07, 2026 02:02 p.m.

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Trastornos alimentarios en hombres, un problema invisibilizado

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en hombres siguen invisibilizados, lo que provoca que el diagnóstico pueda retrasarse hasta cinco años, advirtió la Secretaría de Salud, al alertar sobre un problema que suele minimizarse tanto por pacientes como por especialistas.

De acuerdo con el académico José Eduardo Otáñez Ludick, de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, esto ocurre porque muchos varones no buscan atención médica o, cuando lo hacen, sus síntomas no son evaluados con perspectiva de género.

"Los hombres suelen acudir al médico cuando ya no aguantan una enfermedad o, al pedir ayuda, se les invalida. Además, muchos profesionales no consideran que puedan presentar estos trastornos", explicó.

El caso de Carlos Eduardo Graterol refleja esta problemática. Durante años normalizó conductas como atracones, ayunos prolongados y una obsesión constante con su cuerpo, sin saber que se trataba de un trastorno alimentario.

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"No he conocido a otro hombre con trastornos alimenticios. Creía que lo que me pasaba era normal", relató. Fue hasta los 28 años cuando recibió un diagnóstico, tras pasar por distintos especialistas que no identificaron el problema.

Los TCA son alteraciones de la salud mental que modifican de forma patológica la relación con la comida. Entre los más conocidos están la anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón, aunque existen otros menos visibilizados como la pica, la rumiación, la ortorexia o la vigorexia.

Sus causas pueden ser diversas: factores familiares, sociales —como los ideales de belleza—, biológicos y psicológicos, especialmente en personas con rasgos perfeccionistas o rígidos.

En el caso de Carlos, los señalamientos sobre su peso comenzaron desde la infancia. Durante la adolescencia, tras someterse a ejercicio extremo y restricción alimentaria, perdió hasta 20 kilos en dos meses. Sin embargo, lejos de mejorar su bienestar, esto detonó nuevas conductas de riesgo.

"Nada era suficiente. Cuando bajé de peso, decían que me veía enfermo; antes, que estaba gordo", recordó.

Especialistas advierten que estos trastornos pueden tener consecuencias graves: desde afectaciones digestivas y cardíacas hasta depresión, ansiedad, aislamiento social e incluso riesgo suicida. En los casos más severos, pueden causar la muerte.

En México, las cifras siguen siendo limitadas. Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2022, la prevalencia de riesgo en hombres adolescentes fue de 1.2%, frente a 2.0% en mujeres. No obstante, expertos señalan que esto podría deberse a subregistro, ya que muchos casos no llegan a consulta.

"El problema es que si una persona busca ayuda y se le invalida, puede dejar de hacerlo", advirtió Otáñez.

El especialista subrayó la necesidad de capacitar al personal de salud con perspectiva de género y fomentar un enfoque integral y multidisciplinario para detectar estos trastornos a tiempo.

También recomendó a la población escuchar y validar a quienes expresan malestar, evitar comentarios sobre el cuerpo o la alimentación y acompañar a las personas hacia atención especializada.

Para Carlos, hablar del tema ha sido parte del proceso de recuperación. "Hoy disfruto comer, me doy tiempo y soy más consciente. Compartirlo ayuda a sanar", dijo.

Especialistas coinciden en que visibilizar los TCA en hombres es clave para prevenirlos y atenderlos oportunamente, en un contexto donde cualquier persona puede desarrollarlos, sin importar su género.