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Recorte en la tasa de interés en México

Por Guadalupe del Carmen Briano Turrent

Marzo 28, 2026 03:00 a.m.

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El jueves 26 de marzo, el Banco de México recortó la tasa de interés en 25 puntos base, dejándola en 6.75% (desde el 7% anterior), a pesar de que la inflación registrada durante la primera quincena de marzo fue de 4.63%, su punto más alto desde octubre 2024. El reciente incremento en los precios del petróleo y en un contexto de escalada geopolítica en medio oriente, han incrementado los costos de combustibles, y consecuentemente, los costos logísticos.

Esta decisión de reducción de la tasa de interés por parte del Banco de México tomó en cuenta los niveles observados del tipo de cambio, la debilidad que ha mostrado la actividad económica y el nivel de restricción monetaria que se ha implementado al reanudar los recortes en la tasa de interés. Entre los impactos inmediatos al anunciar el recorte de esta tasa fue la depreciación del peso frente al dólar en más de 1%, pasando de $17.90 a $18.20, debido a que se reduce el atractivo de los activos financieros denominados en pesos, lo que lleva a los inversionistas a vender pesos y comprar dólares, debilitando a la moneda local. Por otro lado, el recorte sorprendió a los mercados y analistas, ya que se dio en un contexto de alta inflación y tensiones geopolíticas globales que suelen favorecer activos refugio como el dólar, por lo que la señal que el Banco de México quiere enviar es de prioridad al crecimiento económico sobre el control estricto de los precios.

La reducción de la tasa de interés incide en la economía nacional, al reducirse el costo del dinero, se busca incentivar el gasto de las familias y la demanda agregada; los rendimientos en cuentas de ahorro y renta fija (como CETES) disminuyen, reduciendo la rentabilidad para los ahorradores, mientras que el crédito baja sus tasas gradualmente. La lectura estratégica de esta decisión por parte del Banco de México nos sugiere que México se encuentra en un equilibrio delicado que prioriza la reactivación de la economía bajo un riesgo de un incremento en la inflación, facilita el crédito con un riesgo de debilitamiento del peso, e impulsa la inversión, aunque desincentiva el ahorro.

Bajo este escenario, el sector empresarial podrá contratar créditos comerciales con tasas de interés menores para expandir operaciones o adquirir equipos y mejorar la viabilidad de proyectos de inversión a largo plazo. Las empresas que cuenten con deuda a tasas variables verán una reducción en sus pagos de intereses, mejorando su flujo de caja. En el ámbito de los costos de importación, como ya lo mencioné previamente, la reducción de la tasa de interés debilita el peso, por lo que aquellas empresas que importan insumos o materias primas verán un incremento en sus costos operativos. Es una oportunidad para que la empresa pueda reestructurar sus finanzas con un menor costo de capital, o financiar la adopción de tecnologías limpias y procesos de economía circular. Finalmente, las empresas con excedentes de efectivo verán rendimientos más bajos en instrumentos de renta fija, lo que podría incentivar la reinversión directa o inversión productiva en lugar del ahorro pasivo.

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En un entorno de volatilidad cambiaria e inflación persistente, legislar para fortalecer la gobernanza familiar y la profesionalización no es solo un tema de gestión, sino de seguridad económica nacional, dado que las empresas son las principales generadoras de empleo. En resumen, el Banco de México está intentando encender el motor interno de la economía, asumiendo que el costo será un peso menos fuerte y una inflación persistente.

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