Rodando llantas en nuestros vehículos, ¿dónde terminan?
Cada año se desechan más de 1,000 millones de llantas en todo el planeta, que están compuestas principalmente por acero y derivados del petróleo, de las cuales sólo se recicla el 12% a nivel mundial y se convierten de nuevo en llantas recubiertas. Se les extraen los componentes de petróleo y se transforman en combustible o bien se les da usos diferentes en terraplenes, comederos para ganado e incluso artesanías, etc. La otra parte, o sea el 88% equivalente a más 880 millones de llantas, simplemente va a dar a basureros controlados y no controlados o bien en el peor de los casos se queman en la industria como nuestras arcaicas ladrilleras, liberando sólidos en suspensión totalmente cancerígenos que después todos respiramos y aumentan las probabilidades de padecer cáncer en cada uno de nosotros, los 8,300 millones de HOMO SAPIENS QUE POBLAMOS EL PLANETA.
Pues ahora pensemos en el caso propio de cada uno de nosotros y las llantas que usamos en nuestros vehículos de cualquier tipo, al ser nuevas tienen cierto espesor y dureza de sus paredes y piso, que con el paso de los kilómetros va sufriendo un desgaste y simplemente observamos cómo se van haciendo más delgadas y se refleja en la profundidad de las estrías que tienen en el piso para aumentar su fricción y agarre contra el pavimento. Hasta que, dependiendo de nuestro estilo de manejo, superficies de rodamiento, calidad de las llantas, etc., se desgastan hasta que ya no es seguro utilizarlas y esto sucede actualmente entre los 50,000 y 100,000 kilómetros de uso. La pregunta es dónde quedan esos milímetros de llanta desgastada durante todo este tiempo, y la respuesta es muy sencilla: EN NUESTRAS CALLES Y CARRETERAS, en forma de micropartículas de los componentes derivados del petróleo de las propias llantas, que después se dispersan en el aire por la acción del viento o bien se concentran en los cuerpos de agua, ríos y mares por el arrastre de las mismas partículas cuando llueve, para después de una u otra manera tener contacto de nuevo con nuestros cuerpos o en el peor de los casos ser introducidos a nuestros cuerpos por respiración o por ingesta de alimentos, o sea que convivimos, respiramos y comemos llantas sin excepción todos nosotros sin percatarnos, de ese tamaño es el problema.
Todo lo anteriormente mencionado es medible y ya se hicieron los primeros estudios para checar qué está pasando con esos millones de toneladas de residuos altamente contaminantes. Y los primeros resultados nos dicen que las llantas dispersan 36.5 MICROGRAMOS POR KILÓMETRO RECORRIDO en promedio en carreteras europeas, que es donde se realizó este estudio. ES MUCHO O ES POCO ¿? Para esto lo debemos comparar con las normas permisibles de emisión de nuestros motores del mismo automóvil y que son: ENTRE 2 Y 4.5 MICROGRAMOS POR KILÓMETRO RECORRIDO. Según el país del mundo de que hablemos, esto quiere decir que las llantas emiten entre 8 y 18 veces más partículas contaminantes que las que se emiten por el escape.
Qué hacer: Al comprar llantas tratar de verificar con el distribuidor el destino final de las mismas, esperando las envíen a centros de reciclaje; conducir de manera más amable para disminuir el desgaste que es inevitable; utilizar lo más posible transporte colectivo y menos nuestro auto. Tener autos compactos, que por su menor peso y fricción tendrán menos desgaste de las llantas; exigir a nuestras autoridades y legisladores la prohibición de quemar llantas en la industria, especialmente las ladrilleras que están en zonas semiurbanas. En este caso en la zona ladrillera de Villa de Reyes, S.L.P. donde se puede observar la capa negra de humo de quema de llantas especialmente en las mañanas dentro de los ranchos y poblados, cerca de las escuelas, etc., que darán como resultado a corto plazo el incremento de enfermedades y cáncer pulmonar en la población. Ninguna autoridad ni organismos empresariales ha dado la solución y que es sólo legislar y permitir quemas de ladrilleras con gas, otorgando un certificado de este uso para que la industria de la construcción se vea forzada a comprar ese tipo de ladrillo certificado.
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A partir de hoy debes estar consciente de lo que sucede con tus llantas cada vez que manejes tu auto, y que sea la base de atenuar nuestro impacto negativo en el ECOSISTEMA CERRADO QUE ES NUESTRA ATMÓSFERA.









