Una de cal por las que van de arena
En su libro "El asesinato de Napoleón", publicado en 1961, el dentista sueco Sten Forshufvud aventuró la hipótesis de que Napoleón Bonaparte murió envenenado con arsénico durante su confinamiento en la isla Santa Elena, en donde fue desterrado por los ingleses después de su derrota en Waterloo en 1815. La hipótesis de Forshufvud se basó en los altos índices de arsénico encontrados en muestras de cabello de Napoleón y en los síntomas y padecimientos que sabe sufrió durante su estancia en Santa Elena. Dicha hipótesis, sin embargo, ha sido controvertida y hoy en día la opinión mayoritaria es que Napoleón en realidad murió por un cáncer gástrico.
Por otro lado, el alto índice de arsénico en el cabello de Napoleón sí ha sido corroborado, y se explica por una exposición crónica al arsénico, lo que era común en esa época, según los especialistas. De hecho, se sabe que en el cabello se acumulan contaminantes tóxicos como arsénico, plomo, mercurio y cadmio, entre otros, y una medición de su concentración en el cabello nos da una medida del grado de contaminación del medio ambiente.
En este sentido, un artículo aparecido el pasado 2 de febrero en la revista "Proceedings of National Academy of Sciences", presenta los resultados de un estudio de la concentración de plomo en el cabello de una población en el Estado de Utah, en los Estados Unidos. El artículo fue publicado por un grupo de investigadores encabezado por Thure Cerling, de la Universidad de Utah.
De acuerdo con Cerling y colaboradores: "La exposición al plomo se produce en el medio ambiente a través de diversas fuentes, como la gasolina con plomo, las fundiciones, la pintura con plomo en edificios antiguos y las tuberías de suministro de agua doméstica mediante tuberías con plomo. La exposición al plomo es perjudicial para la salud humana y no existe un nivel seguro de exposición a este metal". El plomo penetra en el cuerpo humano por las vías respiratorias y por la ingestión de partículas contaminadas con plomo, así como por el contacto con la piel.
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Cerling y colaboradores se propusieron estudiar la evolución de la concentración histórica de plomo en el cabello de la población del área metropolitana de Salt Lake City, en el periodo entre los años 1916 y 2024. Para esto, determinaron la concentración de plomo en muestras de cabello humano, tanto de personas ya fallecidas como de personas actualmente vivas.
Como resultado de su estudio, Cerling y colaboradores encuentran que las máximas concentraciones de plomo en el cabello se dieron en la década de 1970-1979, y que a partir de ahí empezaron a descender de manera paulatina. El descenso fue muy marcado, al grado tal que, entre los años 2020-2024, dichas concentraciones son cien veces menores que las que ocurrieron en la década de 1970-1979.
Para explicar este descenso, Cerling y colaboradores hacen notar que entre principios del siglo XX y la década de los años sesenta del mismo siglo, en el Valle de Salt Lake City operaron dos grandes fundidoras de plomo, que están ahora fuera de circulación. Además, la principal fuente de contaminación por plomo es la gasolina con plomo, y en este sentido, en 1974 la Agencia de Protección del Medio Ambiente requirió que las estaciones de gasolina vendieran también gasolina libre de plomo. Así, de acuerdo con los autores del artículo de referencia, mientras que antes de 1970 un litro de gasolina contenía 0.6 gramos de plomo, esta proporción se redujo a menos de la mitad en 1981 y prácticamente a cero en 1987.
Basados en sus resultados, Cerling y colaboradores concluyen; "Este estudio muestra que la población urbana de Utah ha experimentado una disminución de aproximadamente 100 veces en la exposición promedio al plomo debido a los efectos combinados de la reducción de las emisiones superficiales de las actividades industriales locales y del cambio a nivel nacional de gasolina con plomo a gasolina sin plomo que tuvo lugar desde la década de 1970 hasta finales de la década de 1980, así como otras medidas para reducir la exposición al plomo. Tras el cierre de las fundiciones y la eliminación gradual de la gasolina con plomo, las concentraciones de plomo en el cabello continuaron disminuyendo durante los siguientes 30 años. Este estudio demuestra la eficacia de las regulaciones ambientales que controlan las emisiones de contaminantes, en este caso el plomo".
Así, dadas las dificultades que en general se tienen para disminuir los diferentes contaminantes ambientales, al menos tenemos una de cal por las que van de arena.
Y en cuanto a Napoleón Bonaparte, además de haber estado expuesto al arsénico, es posible que pudiera también haberlo estado al plomo, lo mismo que a otros contaminantes. Por ejemplo, al antimonio de los purgantes y vomitivos que le administraron sus médicos y que, según los especialistas, pudo haber precipitado su muerte. Y en este sentido, algo hemos avanzado.



