PRI y PAN tensan la cuerda por Galindo
El actual alcalde navega entre alianzas y choques internos

La relación entre Enrique Galindo Ceballos y el Partido Revolucionario Institucional no se construyó desde sus estructuras tradicionales. Aunque formalmente milita en el partido, su trayectoria política ha estado marcada por una integración atípica y por tensiones que, con el tiempo, escalarían a un conflicto abierto.
A diferencia de los cuadros priistas clásicos, Galindo no emergió de la base partidista, sino del servicio público federal. Tras su paso por el gobierno de Enrique Peña Nieto, donde ocupó cargos en materia de seguridad, comenzó a perfilar una ruta política propia, transitando de un perfil técnico a uno con aspiraciones electorales.
En 2021, llegó a la alcaldía de San Luis Potosí postulado por la coalición "Sí por San Luis", integrada por el Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional, el Partido de la Revolución Democrática y Conciencia Popular.
Aunque el PRI lo respaldó nuevamente en 2024 para su reelección, al interior del partido persistieron tensiones relacionadas con su autonomía política y su alineación con la dirigencia estatal, encabezada por Sara Rocha Medina.
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El conflicto se hizo público en el segundo semestre de 2024, cuando Sara Rocha y su equipo comenzaron a cuestionar abiertamente su permanencia en el partido. Las críticas se centraron en una presunta indisciplina partidista. También se señaló su estilo de gobierno y su disposición a construir acuerdos fuera de los canales formales del partido.
Hacia finales de ese año, la dirigencia estatal del PRI, a través de su Comisión de Justicia Partidaria, inició un procedimiento formal para expulsarlo, argumentando conductas contrarias a los estatutos.
Galindo impugnó el proceso, denunciando irregularidades y violaciones al debido proceso, al tiempo que evitó una confrontación directa y mantuvo un discurso abierto a la colaboración con otras fuerzas políticas.
El caso escaló a instancias jurisdiccionales y, a inicios de 2025, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió invalidar el procedimiento de expulsión por no cumplir con las normas internas.
Con ello, Galindo conservó su militancia, aunque el episodio evidenció una fractura interna y una dirigencia estatal en la persona de Sara Rocha, que se aferraba a marcar distancia.
En paralelo, durante este periodo se mantuvieron señales de cercanía con el PAN, lo que reforzó la percepción de un proyecto político que trasciende al PRI.
Sin embargo, el miércoles 18 de marzo el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, conocedor de las divisiones al interior del priismo potosino, y pensando quizá en el pragmatismo electoral; designó a Galindo como "Defensor de México" en San Luis Potosí, junto a una sonriente Sara Rocha Medina que de un momento a otro cambio su discurso "antigalindista".

Por su parte, el alcalde ha sostenido que esta posición no debilita, sino que fortalece su relación con otras fuerzas políticas, al reiterar que su gobierno y su proyecto se sostienen en la colaboración entre el PRI, el PAN y el PRD como base de gobernabilidad y proyección electoral.
En este contexto, la dirigente estatal del PAN, Verónica Rodríguez Hernández, marcó distancia frente al PRI y endureció el tono rumbo a 2027. Señaló que su partido competirá "sin confusiones ni simulaciones", luego de que Galindo fuera incluido entre los perfiles priistas para la gubernatura. Recordó que el alcalde llegó al poder con una alianza en la que el PAN fue determinante, pero tampoco explico como suplirán los votos que aporto el PRI con esa misma alianza.
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